Augacaída, la cascada oculta

Un rincón espectacular de la Ribeira Sacra lucense, cerca del cauce del Miño, ha ganado una popularidad creciente en los últimos años después de haber salido de un largo período de olvido


En el año 2000 se abrió de nuevo el camino que lleva a la cascada de Augacaída, un espectacular paraje del municipio de Pantón que la maleza había mantenido prácticamente inaccesible durante unas tres décadas. En este lugar recóndito, el arroyo de Aguianza salva un gran desnivel formando un salto de unos cuarenta metros de altura poco antes de desembocar en el Miño. Desde entonces la cascada fue ganando cada vez más popularidad, aunque el camino que lleva a ella presentaba un importante grado de dificultad -e incluso de riesgo- debido a las fuertes pendientes y a la presencia de numerosas piedras sueltas. En el 2016, el Concello de Pantón instaló un conjunto de pasarelas y escalones para facilitar el acceso, lo que hizo que la ruta de Augacaída se convirtiese rápidamente en una de la más visitadas de la Ribeira Sacra.

El itinerario que lleva a la cascada arranca de una carretera que lleva a la localidad de Marce. Para llegar al punto de inicio hay que salir de la capital municipal -Ferreira de Pantón- por la carretera N-120 en dirección al núcleo de Segade. El desvío a Marce aparece tras recorrer unos cinco kilómetros y medio. A unos cuatro kilómetros del desvío hay una zona de aparcamiento y un cartel que señala el comienzo de la ruta.

A lo largo del primer kilómetro, el camino es ancho y está empedrado en algunos trechos. En este tramo discurre por una zona boscosa, y a la altura del kilómetro 1,2 se bifurca. Para ir a la cascada hay que tomar el ramal de la izquierda. La última parte del trayecto -de unos quinientos metros- discurre por un área de fuertes pendientes, sobre todo en su parte final. Antes del 2016 había que tener mucha precaución al recorrer este tramo, e incluso servirse de unas cuerdas colocadas para ayudar a los visitantes a efectuar la bajada. Las pasarelas provistas de barandillas y los escalones que se construyeron por entonces en los tramos más empinados han suprimido estos problemas. El recorrido termina en un mirador de madera que permite contemplar la cascada, a cuyos pies se forma una piscina natural.

La ruta se puede complementar con una visita al castro de Marce, situado en lo alto de un gran promontorio rocoso que domina el cauce del Miño. Para ello hay que volver a la bifurcación y tomar ahora el camino de la derecha. Al cabo de unos cuatrocientos metros, la senda atraviesa un arroyo y se vuelve más estrecha, a la vez que se interna en un bosque de alcornoques. El camino sale después de la zona arbolada para subir a la parte superior del castro, que se eleva a unos doscientos metros sobre el río. Hasta ahora no se han realizado excavaciones arqueológicas en el antiguo asentamiento, desde el que se divisa un amplio panorama del Miño. La orilla opuesta pertenece al municipio de Carballedo. En esta parte del río, según las tradiciones populares, vivían los xacios y las xacias, unos seres mitológicos medio humanos y medio peces que protagonizan diversas historias. Estos personajes están representados en un mural que fue pintado hace pocos años en el muro exterior del colegio de Ferreira de Pantón.

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