Santiago de Compostela, en la provincia de A Coruña, es uno de esos lugares que resulta obligado conocer, tanto por su belleza como por su historia. Destino de peregrinos y de viajeros que ansían empaparse de la cultura y la tradición gallegas en una de sus ciudades más importantes y destacadas, su visita ofrece mucho más de lo que se puede suponer.

Y es que más allá de la catedral, a través de sus monumentos y sus plazas, estos son los rincones que ver en Santiago, y que no debes perderte, si visitas la capital de Galicia.

Plaza del Obradoiro

Hostal dos Reis Católicos (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/Ángel Torres (CC BY 2.0)

El punto neurálgico de toda visita a Santiago es, sin duda, la plaza del Obradoiro, llamada así por ser el lugar en el que se ubicaban los obradoiros o talleres de canteros que construyeron la basílica. En este precioso lugar de la Ciudad Santa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, te rodearán la fachada de la Catedral de Santiago de Compostela, el Pazo de Xelmírez, el Hostal de los Reyes Católicos, el Pazo de Raxoi y el Colegio de San Xerome.

Tras asombrarte con la belleza de su entorno, no olvides entrar en la catedral para dedicarle una visita con calma, y contemplar el Pórtico de la Gloria, la capilla de la Comunión, la capilla de Santa Catalina, la capilla mayor y los museos, entre muchas otras de sus joyas.

La Azabachería

Monasterio de San Martín Pinario
Fuente: Wikimedia/Diego Delso 

En la plaza de la Inmaculada o plaza de la Azabachería, donde se situaban los azabacheros, desemboca el Camino de Santiago Francés, y en ella se erige el impresionante monasterio de San Martín Pinario, frente a la entrada norte de la catedral. Otra visita imprescindible.

Quintana

Quintana (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/León F. Cabeiro (CC BY 2.0)

Esta plaza se divide en dos por una majestuosa escalinata, dando lugar a la Quintana de los Vivos y la Quintana de los Muertos, pues en este lugar, hasta el siglo XIX, había un cementerio. Bajo la escalinata,  se esconde además un pasadizo que conecta el monasterio de San Paio con la catedral y que ha dado lugar a múltiples leyendas. Además, a escasos metros, podrás acudir a la cercana y emblemática Casa da Troia.

Plaza de las Platerías

Plaza de las Platerías (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/Diego Delso CC BY-SA 4.0

Llamada así por ser donde se situaba el gremio de los plateros, y en la que también se encontraban los especieros durante el siglo XV, la plaza de las Platerías, con la fuente de los Caballos en su centro, permite observar la fachada románica de la catedral, con la Torre del Reloj o Berenguela.

No olvides fijarte en este entorno en el Pórtico Real o de la Quintana, la Puerta Santa, la Puerta de los Abades o de la Corticela, la Casa de la Parra y la Casa da Conga (Casa de los Canónigos).

Colegio de Fonseca

Colegio Fonseca (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/Alonsolej GFDL

El colegio de Fonseca es el origen de la Universidad de Santiago de Compostela. Su historia comienza en la primera mitad del siglo XVI y, al visitarlo, puedes aprovechar también para pasear por la bella plaza que lo acoge y la animada Rúa da Raíña.

Rúa do Vilar y rúa Nova

Pazo de Bendaña (Santiago de Compostela)
Fuente: Flickr/Carlos de Paz (CC BY-SA 2.0)

Desde la plaza de las Platerías iniciar el paseo por la Rúa do Vilar resulta un placer para callejear por Santiago. En ella contemplarás la Casa del Deán, el Pazo de Monroy y el callejón de Entrerrúas para continuar por la Rúa Nova. En este trayecto es posible ver la iglesia de Santa María Salomé, el Teatro Principal, la Casa das Pomas, el Pazo de Santa Cruz y la Casa da Balconada, para terminar en la bella plaza del Toural, presidida por el Pazo de Bendaña.

La Alameda

Alameda (Santiago de Compostela)
Fuente: Flickr/Leon F. Cabeiro (CC BY 2.0)

La Alameda, la Ferradura y la Carballeira de Santa Susana constituyeron la principal zona verde de Santiago desde el siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX. Los románticos jardines de la Alameda con robles, camelias, abetos y cedros, entre otros, son un lugar ideal para sentarse a descansar antes de seguir la ruta. Aquí podrás ver las Dos Marías, dos esculturas femeninas que constituyen uno de los símbolos populares más característicos de la ciudad. En las cercanías también puedes visitar la hermosa iglesia de Nuestra Señora del Pilar, y recorrer el paseo da Ferradura para contemplar desde su mirador las vistas de la ciudad.

Plaza de Mazarelos

Plaza de Mazarelos (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/juantiagues CC BY-SA 2.0

La única puerta que se conserva de las siete que poseían las antiguas murallas que rodeaban la ciudad es el Arco de Mazarelos, por el cual entraban en Santiago los vinos del Ulla y del Ribeiro del Avia, cerca del convento de las Madres Mercedarias Descalzas. Contemplarás la Facultad de Filosofía, la Facultad de Geografía e Historia y podrás continuar hacia la iglesia de San Fiz de Solovio, el mercado de abastos y la iglesia de San Agustín.

Convento de Santo Domingo de Bonaval

Museo do Pobo Galego (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/juantiagues (CC BY-SA 2.0)

En el convento de Santo Domingo se ubica el siempre recomendable Museo do Pobo Galego, que alberga en su interior una majestuosa escalera de caracol del siglo XVII. Dentro de la iglesia, en una capilla lateral, se encuentra el Pantón de Galegos Ilustres, y muy cerca del conjunto el Centro de Arte Contemporáneo de Galicia.

Colegiata de Santa María la Real de Sar

Colegiata de Santa María (Santiago de Compostela)
Fuente: Wikimedia/Javier Pais (CC BY 2.0)

Por último, será necesario desplazarse un poco para conocer la colegiata de Santa María la Real de Sar, cuya visita merece la pena. Si todavía tienes tiempo, puedes visitar el convento de Belvís, la capilla de San Roque, el Museo de las Peregrinaciones, el convento de Santa Clara y el convento de San Francisco, entre muchas otras opciones de una ciudad a la que siempre se vuelve.

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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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