Lisboa es una de las ciudades más acogedoras, vitales y hermosas de Europa. Los griegos la conocían como Olissipo, y cuenta la leyenda que la fundó el mismísimo Ulises al regresar de combatir en la guerra de Troya.

Sobre las siete colinas que se asienta su centro histórico, con sus característicos funiculares y el elevador de Santa Justa, la visita a la principal ciudad portuguesa no defrauda a nadie. Os proponemos una ruta imprescindible de dos días, para que disfrutéis de una completa escapada, sin que os quede sin visitar ninguno de los puntos esenciales de la capital de Portugal.

Día 1

Praça Do Comércio

Plaza del Comercio (Lisboa)
Plaza del Comercio (Lisboa). Fuente: Pixabay

Para aprovechar nuestra primera jornada en Lisboa, lo mejor será que madruguemos. Así, a primera hora de la mañana comenzaremos nuestra ruta en la Plaza del Comercio (Praça Do Comércio), antiguamente llamada Terreiro do Paço. Una vez en ella, podremos aprovechar para subir al espectacular Arco de la Rua Augusta, desde donde se contemplan unas estupendas panorámicas de la ciudad.

Elevador de Santa Justa

Elevador de Santa Justa
Elevador de Santa Justa. Fuente: Pixabay

A continuación, nos encaminaremos al modernista elevador de Santa Justa, inaugurado en 1902, y obra de Raoul Mesnier Du Ponsard, discípulo de Gustave Eiffel. Si subimos en alguno de los ascensores sus 45 metros de altura, podremos disfrutar de las vistas y sacar unas buenas fotografías.

Rossio

Plaza Rossio (Lisboa)
Rossio (Lisboa). Fuente: Pixabay

En la Plaça Dom Pedro IV, conocida como del Rossio, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, se encuentra el Teatro Nacional de dona Maria II. Aquí se celebraban los mercados, las ferias de ganado y las corridas de toros, pero también tenían lugar las ejecuciones en tiempo de la Inquisición. De hecho, los autos de fe se celebraban en la cercana iglesia de Santo Domingo (Igreja de São Domingos).

Convento y Museo Arqueológico do Carmo

Convento do Carmo (Lisboa)
Convento do Carmo (Lisboa)

Si seguimos nuestro paseo y nos adentramos en el barrio Chiado, encontraremos el Convento do Carmo, del siglo XIV. Estos son uno de los pocos restos que quedan de la arquitectura gótica en Lisboa, pues la mayoría de las construcciones de este estilo sucumbieron al terremoto que sufrió la ciudad en 1755. En el Museu Arqueológico do Carmo podremos visitar las colecciones de sepulcros medievales y momias del siglo XVI, entre otras joyas de sus fondos.

Igreja de São Roque

Moseaico iglesia de San Roque (Lisboa)
Mosaico interior iglesia de San Roque (Lisboa). Fuente: Wikipedia

El interior de la iglesia de San Roque (Igreja de São Roque) nos sorprenderá sobremanera al contrastar con la sencillez de su fachada. Compuesta por varias capillas, la más espectacular de todas ellas es la de Sao João Baptista. Fue construida y diseñada en Roma en ocho años, utilizando para su elaboración mármol de Carrara, ágata, jade, alabastro, lapislázuli y amatistas. Al lado de la iglesia, también se puede visitar el Museu de São Roque, con piezas y obras de arte religiosas de los siglos XVI y XVII.

Llegados a este punto, recobraremos fuerzas. Si tenemos opción, y preferimos situarnos ya en los alrededores del recorrido que realizaremos por la tarde, lo mejor será coger el tranvía para dirigirnos a Belém, donde podremos comer en alguno de sus restaurantes.

Monasteiro de los Jerónimos

Monasterio de los Jerónimos (Lisboa)
Monasterio de los Jerónimos (Lisboa). Fuente: Pixabay

Una vez hayamos disfrutado de la estupenda cocina portuguesa, visitaremos el Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro Dos Jeronimos), del siglo XVI, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este templo se levantó por orden de Manuel I para conmemorar el exitoso viaje de Vasco de Gama, que partió de Belém en 1497 para descubrir la ruta marítima a la India.

En el ala oriental del Mosteiro dos Jerónimos, si nos apasiona la historia, aprovecharemos para visitar el Museo Nacional de Arqueología, y el Museo da Marinha, con su colección de maquetas y ejemplares únicos.

Monumento a los Descubridores

Monumento a los Descubridores
Monumento a los Descubridores. Fuente: Pixabay

El Monumento a los Descubridores (Padrão dos Descobrimentos) se erigió en 1960. La escultura representa a las grandes figuras de la historia de Portugal. En la proa, el rey Enrique el Navegante, Vasco de Gama, Diogo Cão, Fernando de Magallanes y el poeta Luis de Camões, a los que siguen el resto de grandes figuras, hasta alcanzar las veintisiete que la componen.

Torre de Belém

Torre Belém
Torre Belém (Lisboa). Fuente: Pixabay

La Torre de Belém fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Su diseño es obra de Francisco Arruda. Fue Manuel I quien ordenó su construcción, con la finalidad de que sirviera de torre de vigilancia del puerto de Lisboa.

Finalizaremos aquí la ruta del día uno. Después de cenar donde deseemos, en alguno de los recomendables locales del barrio de Alfama o en nuestro propio alojamiento, un breve paseo y a descansar. Todavía nos queda otro día para disfrutar de Lisboa.

Día 2

Casa dos Bicos y Sé de Lisboa

Casa dos Bicos (Lisboa)
Casa dos Bicos (Lisboa). Fuente: Wikipedia

Iniciaremos de nuevo ruta en la Praça Do Comércio para dirigirnos hacia el este, al barrio de Alfama, uno de los más característicos de Lisboa. Después de visitar la Casa dos Bicos, del siglo XVI, residencia de la Fundación José Saramago, subiremos hasta la catedral: . Aunque su construcción data de 1150, la catedral sufrió tanto desperfectos con el terremoto de 1755 que tuvo que ser objeto de una gran remodelación.

Museo del Teatro Romano

Museo de Lisboa Teatro Romano
Museo de Lisboa. Teatro Romano. Fuente: Museu Lisboa

Cerca de la catedral de Lisboa se encuentra el Museo del Teatro Romano, con los restos del edificio de época del emperador Augusto. Próximo a él, también podremos visitar el Museo de Artes Decorativas Portuguesas, ubicado en un hermoso palacio, o subir al Mirador de Santa Lucía.

Castillo de San Jorge

Castillo de San Jorge (Lisboa)
Castillo de San Jorge (Lisboa). Fuente: Pixabay

La parada inexcusable será el Castillo de San Jorge, uno de los símbolos de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo V, y su fortificación al siglo IX. Durante los siglos XIV y XVI fue utilizado como cárcel y residencia real. Pueden visitarse sus patios, sus almenas y sus torres, para disfrutar de las vistas de Lisboa y realizar unas espectaculares fotografías.

Igreja da São Vicente de Fora

Alfama (Lisboa)
Fuente: Pixabay

Si tomamos rumbo hacia el nordeste del castillo alcanzaremos la iglesia de San Vicente de Fora. Destaca en su interior una colección de paneles sobre las fábulas de la Fontaine, y en la parte de atrás del monasterio el panteón de los Braganza.

Panteão Nacional

Panteón Nacional (Lisboa)
Panteón Nacional (Lisboa). Fuente: Pixabay

Finalizaremos nuestra ruta en el Panteón Nacional (Panteão Nacional), que alberga los cenotafios de mármol de los personajes más importantes de la historia portuguesa: Vasco de Gama, Enrique el Navegante y la cantante de fados Amalia Rodrigues, entre muchos otros.

Si nos ha quedado algo de tiempo en alguna de las dos jornadas, vale la pena tener en cuenta conocer el Parque de las Naciones, con uno de los acuarios más grandes de Europa: el Oceanario, y donde podremos dar un estupendo paseo en teleférico.

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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

2 Comentarios

  1. Fermosísima, linda Lisboa. Bueno, pois unha recomendación para larpeir@s. Xa que se achegan a Torre de Belén ou ata o Mosteiro dos Xerónimos, non poden deixar de deleitarse co auténtico sabor (e patentado) dos pasteis de Belén, na Rúa de Belén 84-92 pasteisdebelen.pt
    É publicidade, pero plenamente xustificada. Só eles teñen esa receita máxica que lles fará tocar o ceo gastronómico.

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