Viajar a Mallorca es siempre una experiencia gratificante, pero en primavera, todavía más. A la explosión de la naturaleza hay que unir unas temperaturas agradables y, lo que también es importante, una baja presencia de turistas. Aunque la isla recibe visitantes todo el año, la afluencia en mucho menos en esta época del año, lo que permite disfrutar de la isla con tranquilidad y sin aglomeraciones.

También en los hoteles se vive la experiencia con mayor sensación de relax. Es la mejor época para aprovechar las ventajas de los hoteles en Mallorca todo incluido. Estos complejos, situados mayoritariamente en primera línea de mar, presentan en primavera un ambiente idílico: alojamiento, comidas y bebidas a un precio fijo y todo un conjunto de instalaciones a libre disposición.

La cadena Iberostar dispone de una amplia oferta de establecimientos de lujo en Mallorca, todos con categoría de 4 ó 5 estrellas. Además de hoteles con todo incluido, están a disposición del público complejos solo para adultos, que aseguran una experiencia tranquila y adaptada a los gustos más exigentes.

Mallorca
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Qué ver en Mallorca

 La capital de las Baleares reúne en pocos kilómetros todos los atractivos de una isla del Mediterráneo: buen clima y playas y parajes paradisíacos. A su atractivo natural hay que añadir también un importante patrimonio cultural y una oferta de ocio que atrae a millones de visitantes todos los años; sin olvidar su tradición gastronómica, todo un referente dentro y fuera del archipiélago.

Playas 

El litoral mallorquín está plagado de rincones cautivadores. En total hay 262 playas, que sumadas alcanzarían una longitud de 50 km. En el norte, destacan la playa y el puerto de Pollença, perfecta para la práctica del surf y con una amplia oferta comercial y de restauración. Un poco más abajo, la bahía de Alcúdia, en la que suele concentrarse buena parte del turismo familiar que se desplaza a Mallorca. El punto fuerte de esta zona son sus grandes playas, la oferta de actividades acuáticas y la amplia infraestructura hotelera.

Los que prefieran la tranquilidad pueden dirigirse hacia el sur y recalar en la playa de Es Muro. Formentor, Cala Ratjada, Illetas, Cala Mesquida, Cala Torta, Andrach… la lista es inmensa. Y para los amantes del nudismo, una sugerencia es Cala Moltó, una piscina natural al noreste de la isla.

Cuevas

El subsuelo de Mallorca es una joya que vale la pena conocer. Los diferentes procesos geológicos que ha vivido la isla a lo largo de los siglos han originado un entramado de cuevas y lagos de agua dulce y salada de una enorme belleza. Allí se forman espectaculares estructuras de estalactitas y estalagmitas, que constituyen un reclamo para miles de turistas.

Las cuevas más conocidas son las del Drach, ubicadas en el municipio de Manacor. Se trata de cuatro cavidades subterráneas conectadas entre sí que tienen una profundidad de 25 metros. En el interior hay un lago de 115 metros que se puede recorrer en barca con la compañía de música clásica. No lejos de allí, en Porto Cristo, se encuentran las cuevas de los Hams, las primeras que se abrieron en España (año 1910). En su interior, los visitantes pueden encontrar un inmenso jardín botánico y un extenso lago, en el que también se ofrece un espectáculo musical.

Las cuevas de Génova, Campanet, Blanques y Artá completan el panorama subterráneo mallorquín. Las de Génova son las más pequeñas, las Blanques estuvieron habitadas hasta mediados del s. XIX y las de Artá contienen una estalagmita de 22 metros, una de las más grandes de Europa.

Palma, la Sierra de Tramontana y Sóller 

Palma de Mallorca es una ciudad espectacular, en especial su casco histórico. La inmensa catedral, con el rosetón gótico más grande del mundo, el Palacio Real de la Almudaina y el castillo de Bellver, son algunas muestras de la riqueza cultural de la capital. Los Baños Árabes, la zona litoral y los extensos jardines de Palma son otras visitas recomendadas.

En Palma se puede coger un singular trenecito de madera que lleva hasta la localidad de Sóller. El recorrido, que dura unos 45 minutos, atraviesa la Sierra de Tramontana. Este espacio, considerado Patrimonio Natural de la UNESCO, representa la Mallorca rural y acoge los pueblos de piedra más característicos de la isla. Al final del trayecto en tren se encuentra Sóller, una de las poblaciones más bonitas de Mallorca.

Otras poblaciones destacadas son Alcúdia, con su recinto amurallado y sus ruinas romanas, Valldemosa, rodeado de montañas, Manacor, Inca y Pollença.

Gastrononomía mallorquina 

A los viajeros que desembarcan en la península procedentes de Mallorca se les suele identificar rápidamente: la mayoría transportan una caja con la conocida ensaimada mallorquina. Pero, además de este dulce típico, la gastronomía de la isla destaca por sus embutidos, en especial la deliciosa sobrasada, los arroces y los productos de la costa.

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