El japonés nace y también se hace

Aprender el idioma nipón, que hablan más de 120 millones de personas en el mundo, es un reto tan elevado como apetecible. ¿Te atreves?


REDACCIÓN

Los idiomas son al siglo XXI lo que el coche al siglo XX en el entorno laboral. Una necesidad básica. Pero más allá de esto, aprender una lengua es sinónimo de ganar en cultura, en agilidad mental e incluso en diversión. Aunque para algunos pensar en una clase de francés, inglés o italiano en un aula soportando largas horas de libros de texto no es lo más apetecible. Por eso muchas veces se nos olvida que hay alternativas que casan mucho mejor con nuestros deseos. Más si se trata de un idioma diferente y, ahora más que nunca, necesario.

El japonés se perfila como una de las lenguas indispensables del futuro por la cantidad de sectores en los que el país nipón es puntero: desde la geriatría hasta la tecnología robótica. Ambos campos con gran demanda de trabajo en buena parte de los países del mundo. Esto está claro, pero ¿qué hacer cuando la grafía dista tanto de la occidental? La inmersión lingüística es la respuesta. Aquí cambia la cosa. Empezar de cero un idioma no es fácil, para nada. Pero con el incentivo de estar rodeado de la milenaria e interesantísima cultura de Kioto, Nagoya o Tokio lo convierte en algo bien diferente. Sobre todo si aún queda tiempo para disfrutar de paisajes naturales o de los más emblemáticos y cosmopolitas rascacielos del país nipón. Que se lo digan sino a Scarlet Johansson en Lost in Translation, que si hubiera dedicado su tiempo en la capital del país del sol naciente en exprimir su cultura y poder relacionarse con los locales, mucho mejor le hubiese ido.

Este idioma, que hablan más de 120 millones de personas en el mundo, y tiene un sistema de escritura cuya complejidad es única en el mundo. Aprenderlo es un reto tan elevado como apetecible por salir de una la zona de confort de las lenguas románicas, pero también porque no son demasiadas las oportunidades que, en este caso en España, existen de realmente empezar con el idioma nipón. Aprovechar la existencia de cursos (tanto para niños como para adultos) permite a quien aprende japonés en Japón a disfrutar al mismo tiempo que potencia su sociabilidad. Por un lado, porque en Japón las relaciones sociales difieren y mucho de las mediterráneas, lo que supone un plus de relevancia que nos dotará de armas para afrontar trabajos en equipo o exposiciones en público; y, por otra parte, porque es una realidad que el estudio de un idioma está directamente ligado a la comunicación oral: tanto formal como informal, que por supuesto es imposible encontrar en un aula. El aprendizaje está ahí fuera, donde está la vida. ¿Vas a desaprovechar la oportunidad?

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