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Cada primavera, algunas de las plazas más encantadoras de Europa se llenan de puestos de madera, huevos pintados a mano y el olor inconfundible de la canela. Los mercados de Pascua son uno de esos planes que, una vez que los pruebas, difícilmente olvidas. Praga, Viena, Núremberg, Estrasburgo... ciudades que ya de por sí merecen el viaje, y que en estas fechas añaden una capa extra de encanto. Ahora bien, hay algo que conviene saber antes de salir, y no tiene que ver con los vuelos ni con el hotel. Tiene que ver con lo que pasa si te pones malo lejos de casa.

El error que comete casi todo viajero español antes de salir

La mayoría de los españoles que viajan a República Checa o Austria meten en la cartera la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) y dan el tema por zanjado. Tiene sentido, pues es gratuita, es oficial y lleva el respaldo de la UE. El problema es que su cobertura tiene límites que muy poca gente conoce antes de que los necesite.

En República Checa, aunque es país miembro de la UE, existe un sistema de copago que afecta también a los titulares de la TSE. Según la Embajada española en Praga, la tarifa es de 30 coronas checas por cada visita ordinaria al médico y 90 por cada consulta a urgencias. No es una cantidad que vaya a arruinarte el viaje, pero hay algo más relevante que debes saber: la TSE solo funciona en centros concertados con la seguridad social checa. Y en zonas turísticas como el casco antiguo de Praga, no todos los consultorios que uno puede encontrar lo están.

El mercado de Pascua de la Plaza de la Ciudad Vieja es uno de los más visitados de Europa. Las "kraslice", huevos decorados con motivos geométricos siguiendo técnicas centenarias, conviven con puestos de encaje artesanal, cestas de mimbre y el "trdelník", ese bollo dulce que huele bien desde diez metros. El ambiente es precioso, pero también muy concurrido, y los imprevistos no avisan.

Qué pasa si acabas en una clínica privada

Pensemos en algo que ocurre con más frecuencia de lo que parece: estás paseando por el centro histórico, disfrutando del mercado, y necesitas atención médica. Una caída, una reacción alérgica, cualquier cosa. Alguien te indica la clínica más cercana y, sin saberlo, acabas en un centro privado que no tiene convenio con el sistema público checo. En ese momento, la TSE no cubre nada.

El coste de una consulta privada de urgencias puede multiplicar fácilmente el copago público. Para este tipo de situaciones, acabar en una clínica privada por desconocimiento o por urgencia real es donde un seguro de viaje para República Checa complementa lo que la TSE no garantiza. Esto es una cobertura independientemente del tipo de centro, sin necesidad de verificar si está concertado o no. Lo mismo aplica en Austria: los gastos sanitarios en Republica Checa y austriacos en centros privados pueden dispararse, y tener un seguro de viaje para Austria antes de visitar Viena es una decisión que se toma en cinco minutos y que puede evitar un susto económico importante.

Ahora que estamos hablando de Viena, sus mercados de Pascua son de los más elegantes del continente. Los puestos frente al Ayuntamiento (Rathausplatz) y en los jardines del Palacio de Schönbrunn ofrecen artesanía de calidad, pastelería vienesa y esa atmósfera que mezcla la solemnidad imperial con la alegría de la primavera. Todo esto vale mucho la pena, pero conviene llegar con todo cubierto.

Otros mercados que merecen un desvío

Dicho todo esto, Praga y Viena no son los únicos destinos. El mapa pascual europeo tiene otros rincones que vale la pena conocer, y algunos de ellos son todavía más auténticos precisamente porque están menos masificados.

Alemania tiene una tradición de Pascua que sorprende a quien no la conoce. Núremberg, Heidelberg o Bamberg instalan mercados primaverales donde las fuentes aparecen decoradas con huevos pintados y los puestos de madera ofrecen figuras talladas, pan artesanal y juegos tradicionales que los niños siguen practicando igual que hace generaciones. El ambiente es tranquilo, familiar, sin la presión del turismo de masas.

Alsacia, en el noreste de Francia, es otro destino que en Pascua alcanza un nivel de encanto insuperable. Ciudades como Estrasburgo y Colmar, que son conocidas mundialmente por sus mercados de Navidad, no decepcionan en primavera. Las casas de entramado de madera se llenan de flores, los canales reflejan los tonos pastel de la estación y los puestos ofrecen quesos locales, vinos de Alsacia y dulces típicos como el "Kougelhopf". 

Todos estos destinos son lugares concurridos, llenos de vida y, precisamente por eso, con la imprevisibilidad que tiene cualquier viaje. El prepararse bien es simplemente viajar con la cabeza tranquila. Revisar la cobertura sanitaria antes de salir es un gesto que puede llegar a ser tu mejor aliado en caso de que algo falle.