Los recuerdos imborrables de tus viajes

Generamos muchísimas imágenes a lo largo de las vacaciones pero, ¿por qué no imprimirlas para que perduren?


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La fotografía lleva años ilustrando todas las etapas de una vida y una infinidad de acontecimientos históricos. Sin esas imágenes de autores como Robert Capa y “Muerte de un miliciano’ o la de Alberto Korda y su famosa imagen del Che Guevara y, cómo no, la famosa foto de Robert Doisneau y su foto del famoso beso frente al Hotel de Ville en París no tendríamos constancia de hitos y momentos del pasado. Esos instantes perduran, precisamente, gracias a que quedaron registrados en fotografías que muchas décadas después seguimos contemplando y suponen un legado entre distintas generaciones.

Coincidiendo con la llegada del nuevo milenio vivimos una revolución fotográfica en toda regla. El paso de la fotografía analógica a la digital supuso un cambio radical y de comportamientos sin precedentes. Los clásicos revelados fotográficos, cuyo resultado no podrías descubrir hasta llevar el carrete al laboratorio correspondiente dio paso a la llegada de las cámaras digitales. Con ellas, podías permitirte el lujo de realizar varios intentos hasta obtener la fotografía, a tu juicio, perfecta.

Pero, sin duda, la auténtica vorágine fotográfica la hemos vivido hace apenas unos años con la irrupción de los smartphones y las redes sociales. De la mano de unos y otras, se produjo un boom en cuanto a contenido visual. Todas las imágenes que se empezaron a visualizar a través de diferentes soportes digitales y multimedia se han convertido en un almacén infinito de fotos, vídeos, gifs, boomerangs, panorámicas y ráfagas que visualizamos ese mismo día y luego dejamos que se vayan perdiendo en la galería del teléfono. Hasta que ocurren dos cosas que nos perturban: que la memoria del teléfono se llene o, lo que es peor, perder el terminal y todos los datos que contiene con el disgusto añadido de confirmar que no habíamos hecho una copia de seguridad reciente. Es duro, pero ocurre con frecuencia.

Todas esas fotos de ese viaje irrepetible -y decimos irrepetible porque igual puedes permitirte regresar a ese destino, pero es imposible recuperar todos esos instantes capturados con esas personas, en ese lugar y con esa luz que te cautivó- no podrás recuperarlas y, aunque en tu cabeza permanezcan todas las buenas sensaciones, no habrá forma de recuperar las fotografías con la que inmortalizaste tu felicidad de aquel momento.

La solución: Photosí

Crear el hábito de revelar e imprimir tus fotografías favoritas debería ser un objetivo a aplicar en tu vida al igual que te propones tener la casa ordenada o visitar toda esa lista de lugares pendientes. Si de algo se han preocupado marcas como Photosí es de poner todas las facilidades a su alcance para que seleccionar e imprimir fotografías sea una tarea sencilla. A través de su aplicación móvil el usuario puede convertir esas fotografías en formato físico. Desde revelado normal hasta la creación de álbumes, libros de fotos, calendarios, gadgets y un variado catálogo de regalos fotográficos para homenajearse a uno mismo o sorprender a los demás.

La aplicación es tan intuitiva y fácil de usar que acabarás cogiendo la buena costumbre de imprimir fotografías cada cierto tiempo para que esos recuerdos los puedas tocar en papel y no solo a través de una pantalla. Porque no es lo mismo poder ver esa foto que te encanta cada mañana en tu mesilla o en tu salón que andar buscándola en una galería con miles de imágenes. Cuando la encuentres, después de tantobuscar, te habrás perdido la oportunidad de haber hecho muchas más fotografías para el recuerdo, para la memoria y para tu experiencia vital.

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