Estos son los mejores hoteles boutique de Galicia

Descubre la tendencia de la experiencia boutique en estas cuatro propuestas con las que te costará salir del hotel. El trato más personalizado y unas instalaciones de lujo te esperan


Dormir es prácticamente lo de menos en esta ruta que convierte el propio alojamiento en una experiencia en sí misma. Ya antes de que el covid irrumpiese en nuestras vidas, germinó una propuesta que eleva al propio hotel casi al epicentro de la escapada. La geografía gallega comenzó a alumbrar el nacimiento de un término para muchos aún desconocido: los hoteles boutique. Y, lejos de albergar en su seno una exclusiva tienda -que alguno de ellos también incluye en su oferta-, lo que indica esa denominación no es otra cosa que un plus.

Instalaciones de lujo, trato individualizado, servicios a la altura de cualquier necesidad y una oferta 360 que suele incluir una propuesta gastronómica y enológica que ya merecen la pena por sí mismas junto a unos rincones de ensueño resumen el significado de esta categoría con un denominador común: urbanos o rurales, estos hoteles son pequeños y cada habitación es una joya en la que todo está pensado al máximo.

PARAÍSO ABIERTO AL MAR EN OLEIROS

El primer alto en esta ruta de alojamientos de lujo llega en uno de los más recientes. En pleno paseo marítimo de Santa Cruz, en el municipio de Oleiros, es imposible no fijarse en la imponente terraza del NOA Boutique Hotel. Abrió en junio del 2019 y ya es una parada obligada. Y no solo para sus clientes, dado que está abierta al público. Allí, además de tomarte algo, podrás degustar algún plato de una de las dos ofertas gastronómicas que tiene: una de taberna, más informal, disponible los siete días de la semana a excepción de las noches, y otra de restaurante con productos de proximidad y con la asesoría del chef vigués Víctor Fernández.

Pero más allá de esta instalación y del contemporáneo edificio, que ya llaman la atención desde fuera, lo mejor nos espera dentro. Sus 32 habitaciones son de diseño, con un estilo casi nórdico en el que el blanco y la madera lo envuelven todo. Las vistas acristaladas al mar son las auténticas protagonistas de cada una de ellas. «Ofrecemos un servicio ultrapersonalizado. Hasta los jabones son ecológicos y creados con botánicos de Galicia, porque ese es nuestro estilo y nuestro carácter propio. El confort es otra de nuestras máximas, por lo que ofrecemos productos que van en desuso en la mayoría de las cadenas, un minibar en el que todo está ya incluido en el precio de la habitación, tés, refrescos, cafés, fruta de bienvenida... Queremos que el cliente sienta que todo lo que hay está incluido», explica su director, Yago López, que añade que además decidieron contar con una tienda física dentro del hotel -con artículos de Artesanía de Galicia y de diseñadores locales, aunque también venden los productos de su propia marca cosmética- y otra online donde se pueden adquirir bonos de experiencia.

La verdadera guinda del pastel está en lo más alto. Una piscina y un jacuzzi nos esperan en la azotea, de nuevo acristalada y con unas vistas privilegiadas al castillo de Santa Cruz. Este espectacular espacio forma parte del servicio NOA Wellness, que además ofrece masajes y gimnasio con entrenamientos personales abiertos al público y no solo a sus clientes. Yago resume muy bien el espíritu de un hotel boutique y, en concreto, del suyo: «Ofrecemos una experiencia única adaptada al lugar al que nos encontramos, no tenemos patrones para segmentos de clientes. Lo nuestro es un estilo y carácter propio, una atención individualizada y un hotel íntimo y acogedor. Se trata de personalizar y de formar parte de la experiencia, no que sea solo un sitio para dormir. Tenemos una personalidad, mucho diseño y también creatividad, potenciando al mismo tiempo valores como la ecología. Somos más específicos». Y a la vista está que especiales también.

UN LUGAR DE CUENTO EN PONTEVEDRA

En Pontevedra, más concretamente en Meaño, nos espera uno de los alojamientos más bonitos de Galicia y con un reclamo internacional: la Quinta de San Amaro, que cuenta con el sello Rías Baixas Boutique Hotels Spain. Allí recibe a todos los clientes su propietario y gerente, Nacho Crespo, que cuenta que lo que en su día nació con la vocación de hotel romántico con encanto entre viñedos, ha evolucionado con el tiempo y la demanda convirtiéndose en un auténtico filón en tiempos de pandemia. «Ahora, con el covid, el alojamiento es todavía más importante. Sin el destino no somos nada, pero está tomando mucha fuerza el hecho de que el sitio me garantice una experiencia en sí mismo», indica Crespo, que señala que juegan mucho con la ilusión y la sorpresa visual, con los colores, los muebles recuperados que dan un aspecto de lugar vivido, lo natural «y el jardín, el único de todos nosotros que va ganando con el tiempo», bromea. Todo para que a uno le envuelvan las sensaciones nada más pisar el hotel, aunque matiza que «lo que más trabajo da es proporcionar una buena atención personalizada. En verano somos 23 personas trabajando aquí, y eso no es tan fácil de encontrar».

Existe una norma no escrita en esto de los hoteles boutique que dice que no pueden serlo si cuentan con más de 50 habitaciones y que, en cualquier caso, siempre han de estar por debajo de las cien. La Quinta de San Amaro tiene 14, y es un alojamiento asentado en tres patas: los eventos, que se están reduciendo en este momento por razones obvias, los talleres de cocina y las propias habitaciones, de diseño. «No hay tantos hoteles en Galicia pequeños, con piscina y restaurante», indica el propietario. Y es que el restaurante es otro de los puntales de este lugar que a cada paso sorprende con rincones de ensueño a lo largo de sus 5.000 metros cuadrados de superficie. Un hórreo acondicionado para el descanso o para tomar algo, una parra, un fabuloso porche, una pérgola o una cabaña de la que no querrás salir son algunos de ellos. Sin embargo, Crespo no buscaba algo exclusivo: «A partir de los 110 euros con IVA incluido tienes una habitación con un buen desayuno y una visita a una bodega albariño con degustación. No quería algo que se fuera de madre y que no se pudiera pagar en Galicia». Lo que se va de madre, sin duda, es el encanto de este sitio.

LUJO Y VANGUARDIA EN A CORUÑA

El lujo más clásico y las últimas tecnologías se funden en el DoubleTree by Hilton de A Coruña. Nada más entrar, su atmósfera art déco impacta. Un estilo que llega a todos sus rincones, incluso a los baños de Versace. Entre sus materiales, nobles y de primerísima calidad, destacan el ébano y el mármol. Es un Hilton, y se nota. Viajamos del entorno rural al más urbano pero no nos salimos del concepto de hotel boutique. Y en pleno bullicio de la ciudad herculina este hotel logra que se pare el tiempo con un único objetivo: que te olvides del mundo. Su director, Richard Huerta, nos guía a través de los pasillos y nos descubre cada secreto del hotel.

Las habitaciones están pensadas hasta el último detalle. Tras acceder a ellas, un gesto que incluso puede hacerse a través de código QR, aguarda al cliente una botella de Ribeiro junto a la cafetera Nespresso con una variedad de cápsulas. También un minibar en el que todo está incluido, además de un sinfín de amenities. Una dotación en la que encontramos hasta una báscula o unas planchas profesionales para alisarse el pelo. Todo lo que uno pueda imaginarse y más ofrece este DoubleTree, que se despliega con servicios como el de gimnasio, sauna, masajes, salón de peluquería y estética o sala de reuniones con terraza privada. Pero si hay algo que no puede obviarse es su terraza exterior. Allí posa Adrián Felípez, el chef del restaurante Hünico, abierto al público y no solo a los huéspedes. Un espacio espectacular para un hotel en el que nada ha quedado para la improvisación y que ha trasladado el lujo americano al corazón de A Coruña.

UN VIAJE EN EL TIEMPO EN ARZÚA

Completamos esta ruta de experiencias en Arzúa, deteniéndonos en otra apertura reciente. Fue en febrero, justo antes de que se decretase el estado de alarma, cuando abrió sus puertas 1930 Boutique Hotel, devolviendo la vida a una preciosa casa de esa década que sus propietarios rehabilitaron, y de qué manera. Adrián Varela —también gerente de la popular Casa Nené y La Casona de Nené— relata que se esforzaron en fusionar ese estilo provenzal, colonial e indiano con el art déco, esmerándose en una decoración y un mobiliario de revista. Pero más allá de lo que ya se disfruta a simple vista, lo que ofrecen en 1930 es una auténtica experiencia 360. «Queremos la excelencia en el trato, y también que este se convierta en un proyecto de referencia a nivel regional y autonómico con nuestra participación en el Camino de Santiago. Para nosotros el peregrino también tiene un papel importante», afirma Adrián.

Cada una de sus 14 habitaciones son diferentes, también a nivel de arquitectura y diseño, y llevan por nombre sitios, personas u oficios que han marcado su vida. «Aquí todo tiene un porqué», indica el empresario. Textiles cien por cien algodón, carta de almohadas y de vinos, sumiller propio, servicio de tránsfer privado y absolutamente todo lo que busque el cliente en su experiencia es facilitado por el hotel, que si se lo demandan, se encarga de diseñarle absolutamente todo el plan y las actividades que deseen, incluidas las etapas si se encuentran en medio del Camino. «Nosotros completamos todo el arco del día», añade el dueño del hotel, que asegura que este verano han estado al 90 % de ocupación y que a partir de ahora los fines de semana están de lo más demandados.

También su restaurante, centrado en producto fresco de cercanía, está funcionando a muy buen ritmo, y han ampliado su oferta con packs de experiencias gastronómicas y románticas. Y no piensan frenar ahí. «Tenemos en mente una zona de agua con piscina al aire libre, aunque ahora probablemente construyamos unas villas de lujo en el jardín», dice Adrián, que sentencia la filosofía de un buen hotel boutique: «Antes del covid, y ahora, la gente busca servicios más personales. Esto se trata de que no sientas que estás en la habitación 418. ¿Que tienen un problema? Se lo resuelves. Intentamos cuidar al huésped al máximo».

¿Qué mejor plan que rendirse a la experiencia?

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