Los mejores paseos para disfrutar de los paisajes fluviales de Barbanza

Los senderos fluviales de la comarca invitan a perderse entre su frondosa vegetación

M. G.
Ribeira / la voz

Caminar por la orilla de un río adentrándose en la naturaleza puede resultar tentador, más si cabe si existe un sendero habilitado para hacerlo con comodidad. La comarca ofrece una gran variedad de paseos fluviales al corazón mismo de la naturaleza barbanzana, unas rutas en las que reina la tranquilidad bajo la sombra de árboles autóctonos y el dulce cantar de los pájaros de fondo. Hay trazados, la mayoría, que están preparados en su totalidad para ser accesibles a todas las edades, y otros que simplemente se han despejado de maleza para que se pueda seguir la senda natural que marcan los cauces. La calma del entorno es el elemento común y el mayor atractivo de estos paseos en un verano en el que las actividades individuales o con poca gente son el plato fuerte del turismo.

Boiro. Conecta el casco urbano de la localidad con el paseo marítimo. Acondicionado con una pasarela, bancos, un lago y la restauración de los molinos, es uno de los principales reclamos de la localidad
Boiro. Conecta el casco urbano de la localidad con el paseo marítimo. Acondicionado con una pasarela, bancos, un lago y la restauración de los molinos, es uno de los principales reclamos de la localidad

Algunos, como el sendero del río Breiro, en Boiro, son una novedad. Es un recorrido de apenas un kilómetro que une el casco urbano con el paseo marítimo. El camino está habilitado con una pasarela de madera que se ilumina con luces led por la noche, y cuenta con bancos en diversos puntos para descansar. Además, se creó un lago artificial y se restauraron los dos molinos de la zona para terminar de darle encanto. «Foi unha maneira moi boa de unir estas dúas partes da vila. É moi accesible e o entorno é espectacular», explica Cristina Ordóñez, técnica de turismo de la localidad, quien destaca del paseo, precisamente, la tranquilidad que lo envuelve.

Noia. Un kilómetro en el que se pueden ver distintos molinos
Noia. Un kilómetro en el que se pueden ver distintos molinos

Otras rutas, en cambio, llevan toda la vida haciéndose. Fueron los propios vecinos los que, con sus pegadas, marcaron el camino. Es lo que ocurrió en el río Vilacoba, en Lousame, donde, sin haber un paseo fluvial propiamente dicho, se creó un trazado al borde del río que no necesita ningún otro complemento.

Rutas cargadas de historia

El paisaje se completa con la historia del lugar, presente en todo el recorrido en las ruinas de las antiguas fábricas de papel. «É un dos principais atractivos da ruta xunto coa paisaxe, que é espectacular», afirma Maite Sobradelo, técnica de turismo. Son 21 kilómetros perfectamente señalizados que transcurren por una senda natural. «Hai tramos nos que hai que ir con coidado. Ten partes moi fáciles e outras complicadas. Nalgúns puntos hai pasarelas de madeira para facilitar o paso», aclara la trabajadora.

Lousame. La más larga, 21 kilómetros por el río Vilacoba
Lousame. La más larga, 21 kilómetros por el río Vilacoba

Un trayecto largo que Sobradelo propone hacer por tramos: «A xente fai moito o treito de Brandia a Fontán, que son tres quilómetros e ves a fábrica máis impresionante. Tamén hai quen se acerca ás fervenzas ou pasea pola beira do Traba».

Noia, por su parte, ofrece un recorrido conocido como Rego das Cunchas: «Intentamos complementalo con algo máis porque é moi curtiña, só ten un quilómetro. Dende A Barquiña, que é o que nós recomendamos, son tres», reconoce la técnica Iria Caamaño. Por una senda preparada en medio de un bosque típico de ribera se divisan numerosos molinos restaurados: «Normalmente están pechados, pero dende fóra pódese apreciar o seu funcionamento».

Outes. Un trayecto circular por la senda del río Tines
Outes. Un trayecto circular por la senda del río Tines

En Outes se puede bordear el río Tines en un recorrido de siete kilómetros si se hace por ambos lados. «É moi suave e apto para calquera idade», aclara Santiago Nieto, técnico de cultura, quien destaca el paisaje y la tranquilidad como uno de los mayores atractivos del paseo. «Hai unha zona de lecer, con bancos e mesas, nos que se pode parar a comer co río de fondo», explica.

Una gran explanada verde da comienzo a la ruta que va paralela al río Arlés, en Ribeira. Son más de seis kilómetros sin demasiados desniveles que hacen que sea accesible a todas las edades. Habilitado con una pasarela de madera, durante el recorrido se puede ver un antiguo lavadero. El lugar es idóneo para los amantes de la naturaleza, el deporte y aquellos que quieran descubrir Artes.

Ribeira. El trazado al borde del río Arlés permite a los caminantes y excursionistas perderse por la naturaleza en un recorrido de seis kilómetros de largo habilitado y accesible a todas las edades
Ribeira. El trazado al borde del río Arlés permite a los caminantes y excursionistas perderse por la naturaleza en un recorrido de seis kilómetros de largo habilitado y accesible a todas las edades

Rianxo presenta la alternativa de caminar siguiendo el cauce del río Té. El recorrido acaba en el Pozo Bastón, donde los senderistas pueden disfrutar de un chapuzón tras la caminata, de casi diez kilómetros. Los primeros tramos están señalizados y con indicaciones que acompañan el trazado, rodeado de vegetación autóctona. Los últimos son más dificultosos, pero sigue siendo un paseo que conquista a primera vista por su belleza natural. También hay algunos molinos, pero en estado de abandono y comidos por la vegetación.

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