El parque de las Fragas do Eume recibe más visitantes que nunca

Los usuarios se quejan de los problemas para aparcar en la entrada de Pontedeume hacia Caaveiro y la Policía Local controla a diario el uso de mascarilla en la zona


PONTEDEUME / LA VOZ

«Llevo aquí muchos años y es la primera vez que veo tanta gente en las Fragas», reconoce Juan Aguiar, que se mueve casi a diario por el entorno del parque natural. «Es como si la gente tuviera hambre de naturaleza después de estar tantos meses encerrados», opina. El fin de semana del 23 y el 24 de mayo, el primero en que fue posible visitar las Fragas do Eume después del confinamiento, ya se produjeron aglomeraciones en la zona. «Pero nada que ver con las de este mes de agosto», coinciden varias personas que trabajan en este espacio.

La Policía Local de Pontedeume, que acude al menos dos veces al día al parque, corrobora que el número de visitantes se ha multiplicado en estas últimas semanas. Los agentes se desplazan hasta las cercanías del monasterio de Caaveiro (del municipio de A Capela), por la entrada de Ombre (Pontedeume), la más concurrida de todas, para controlar el uso de la mascarilla, «obligatorio», como recuerdan, con mayor motivo por la enorme afluencia de gente.

«Caos» en el aparcamiento

La avalancha se traduce, casi a diario, en problemas para estacionar y quejas reiteradas por parte de los usuarios, que hablan de «caos» y «falta de organización». Los estacionamientos disponibles en la zona de Ombre se llenan en seguida y muchos vehículos aparcan en el margen de la carretera, muy estrecha y de doble sentido, lo que genera problemas de tráfico. De hecho, ya ha tenido que intervenir en varias ocasiones la Guardia Civil. La vía se va estrechando a medida que se aproxima al último párking, por lo que la circulación se complica y aumentan las protestas de los conductores. La Diputación ha colocado guardarraíles nuevos en este vial, de titularidad provincial, para impedir los aparcamientos indebidos.

Desde el 23 de junio (hasta el 6 de septiembre) funciona un servicio especial de transporte desde el centro de interpretación de Ombre hasta el monasterio de Caaveiro, habilitado por la Diputación. Hay autobuses de ida y vuelta, con salidas cada media hora, entre las 10.30 y las 20.00. La avería de uno de los buses también ha provocado malestar entre los visitantes del parque, puesto que fue sustituido por otro de menor capacidad.

A la Policía Local eumesa no le consta ninguna queja por el funcionamiento del transporte, que aplaude Pablo Louzao, un gallego residente en Madrid que visitó el parque a principios de agosto con su familia. «Está moi ben, case non esperamos nada nin á ida nin á volta, e iso, con dous nenos pequenos, agradécese», comenta. Apunta que «xente por alí había moita, e iso que era por semana».

«Lleno de gente de fuera»

Muchos optan por recorrer a pie los alrededor de siete kilómetros que separan el centro de interpretación de Ombre, donde se corta la circulación, y el cenobio. Los visitantes foráneos son mayoría en esta época del año. En la zona se detecta un incremento de los turistas de otras comunidades, con los madrileños a la cabeza, seguidos de cerca por catalanes, navarros o aragoneses. También acuden franceses y estadounidenses, aunque el número de extranjeros ha bajado mucho por efecto de la pandemia.

«Mucha gente viene aquí porque es de los puntos de España con menos contagios, al menos hasta ahora», sostiene un empresario de hostelería de Monfero. El centro de interpretación de las Fragas do Eume ubicado en este municipio permanece cerrado. Sí funciona el servicio de información turística del monasterio de Santa María. Su responsable, Mar Taracido, constata que, este verano, «como a entrada ao parque por Pontedeume está moi saturada, vese moita xente que entra por aquí, un pouco máis arriba do mosteiro, para facer rutas».

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