Mirador del pico Muralla: un vendaval de emociones a más de 600 metros de altitud

La plataforma situada en la cima del monte en el que confluyen Rianxo y Lousame se ha convertido en un gran reclamo turístico


Ribeira / La Voz

Quienes viven en las proximidades del pico Muralla están familiarizados con las excepcionales vistas que se contemplan desde su cima; probablemente han participado en alguna excursión familiar hasta coronar lo más alto; y es posible que hayan ascendido sus más de 600 metros para jugar con la nieve que de vez en cuando se deja ver por allí. Pero para la mayoría, este monte era un gran desconocido, hasta que hace unos meses se inauguró un espectacular mirador que provoca auténticas peregrinaciones de visitantes, convirtiéndose en un gran reclamo turístico que ofrece un vendaval de emociones.

Y es que lo primero que sorprende a quien se acerca hasta la cima del pico Muralla es la intensidad del viento, un aire que dificulta la caminata y hace llorar los ojos, aunque en ningún caso empaña la experiencia de ascender hasta un mirador que parece suspendido en el vacío. Potentes aerogeneradores dan la bienvenida a los visitantes, entre los que hay de todo: deportistas, familias con niños, parejas de todas las edades, grupos de amigos, jóvenes paseando a sus perros... Personas de la comarca y de fuera de ella que en el ascenso por la serpenteante y estrecha carretera buscan ayuda para dar con el famoso mirador.

El camino es, por momentos, tortuoso, y es recomendable recorrer el último trecho sin asfalto a pie. En la subida, uno puede entretenerse con las primeras píldoras de unas impresionantes vistas sobre la ría de Arousa, la pintoresca imagen de las aldeas que han nacido en la ladera del monte y el ganado mostrenco que abunda en la zona.

Un esfuerzo

El tramo que hay que hacer a pie requiere un esfuerzo que merece la pena. La sensación de respirar aire puro confluye con la impresión que causa la estampa de las rías de Arousa y Noia que ofrece la cima del pico Muralla. A sus 674 metros de altitud pueden contemplarse desde Rianxo, A Illa, Cortegada y las Cíes hasta Noia y monte Louro, y en los días despejados pueden verse incluso Padrón y Santiago.

Para quienes se pierdan en la geografía de la zona, junto al impresionante mirador convertido en uno de los escenarios favoritos para hacerse fotos, se han instalando unos paneles que permiten a los visitantes identificar qué ven sus ojos desde un enclave privilegiado y, hasta hace poco, no suficientemente valorado.

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