Excursión de un día a las Cataratas del Niágara desde Nueva York

Disfruta uno de los espectáculos naturales más grandiosos del mundo


Más de 12.000 años de existencia, tres cascadas y caídas de agua de entre 50 y 60 metros; así son las cataratas del Niágara, la frontera natural entre Estados Unidos y Canadá. El agua que fluye por ellas se alimenta de cuatro grandes lagos norteamericanos: Erie, Hurón, Michigan y Superior, los cuales viajan por otras corrientes hasta llegar al Océano Atlántico.

Las cataratas, formadas como resultado del deshielo de glaciares, están compuestas por Horseshoe Falls, Bridal Veil Falls y American Falls. Cada segundo caen cerca de 2,6 millones de litros de agua. ¡Esta cantidad equivaldría a darse una ducha sin interrupciones durante casi tres meses! Y si estas cifras te sorprenden, pues déjanos contarte que las Cataratas del Niágara ni siquiera son las más anchas, caudalosas o las más altas del mundo. A pesar de esto, tienen una ubicación que las hacen especialmente atractivas.

Este sorprendente fenómeno de la naturaleza, ubicado a tan solo 500 kilómetros en línea recta de la ciudad de Nueva York, es visitado cada año por unos 12 millones de turistas.

Desde familias hasta acróbatas, todos quieren conocerlas

Las cataratas del Niágara son un increíble destino que ha llamado la atención de familias, parejas, viajeros y hasta de los exploradores más osados, que no solo quieren conocerlas, sino además atravesarlas con una cuerda floja. La primera persona en cruzar así las cataratas fue Charles Blondin, un acróbata que en 1859 caminó sobre una cuerda a 50 metros de altura y con un trayecto de 335 metros de largo. Luego continuó cruzando el Niágara con diferentes variaciones en su ruta.

Después de esto, muchos llegaron a cruzar las cataratas sobre cuerdas flojas e incluso arrojándose dentro de barriles, hasta que las autoridades lo prohibieron. Pero en 2012, y tras varios años solicitando el permiso pertinente, el acróbata estadounidense Nikolas Wallenda logró atravesar las cataratas del Niágara, esta vez en el sector de Horseshoe, caminando sobre una cuerda de 457 metros de largo y convirtiéndose en la primera persona en lograr esta hazaña.

¿Por qué merece la pena hacer una excursión guiada de un día?

Aunque Nueva York es una ciudad con muchas y variadas opciones turísticas, creemos que si vas unos días a la Gran Manzana no puedes desperdiciar la oportunidad de conocer las impresionantes Cataratas del Niágara.

Muchos viajeros coinciden en que hacer una excursión de un día a Cataratas del Niágara desde Nueva York es de lo más recomendable y efectivo. Así es más facíl asegurarse conocer lo que realmente vale la pena y, además, poder disfrutar de las vistas pero también aprende aspectos relacionados con la formación e historia de las cataratas del Niágara. Sin duda, ¡es la mejor forma de vivir esta experiencia de manera integral y sacarle provecho a la zona!

Niagara Falls State Park, un entorno natural para disfrutar

Uno de nuestros sitios sugeridos en la parte estadounidense de las cataratas es el Niagara Falls State Park, famoso por ser el primer parque natural de Estados Unidos y por albergar las grandiosas caídas de agua. Fue diseñado por el paisajista Frederick Law Olmsted, quien también creó el conocido Central Park de Nueva York. Tiene 162 hectáreas y, aunque su atracción principal sean las magníficas cataratas, cuenta además con jardines frondosos, sitios históricos y 24 kilómetros de senderos. En estos últimos los amantes de los deportes de naturaleza podrán practicar senderismo sin límites.

Una de las rutas más conocidas es el Niagara Gorge Trail, que recibe este nombre porque sigue el borde de la garganta del río. La ruta, que se inicia en el estacionamiento de Devil's Hole, ofrece unas increíbles vistas al azul del Niágara. El sendero sigue el río a lo largo de los acantilados y a través de arboledas. Seguidamente, el camino asciende numerosos escalones a través de un bonito bosque hasta la cima del desfiladero y regresa al inicio.

Los mejores lugares para ver y sentir las cataratas

Ir a las cataratas del Niágara incluye visitar su atracción más clásica: el Maid of the Mist. Es un barco de dos plantas que le da al visitante un paseo de 15 a 20 minutos por las caídas de agua. Primero pasa por delante de las American Falls, que podrás ver en todo su esplendor, para continuar hasta el centro de las Horseshoe Falls. La planta superior está descubierta y por eso es el mejor lugar para observar las cataratas y el paisaje en general. Parte de la aventura implica que te mojes un poco, pero no te preocupes porque te proporcionarán un chubasquero.

Por otro lado, una de las mejores vistas desde Estados Unidos son las que se obtienen desde la torre de observación Prospect Point, una plataforma adelantada que mira de frente a las grandes cataratas. Además puedes tomar el ascensor que baja al nivel del río para tener vistas desde allí.

En ese sitio se encuentra Cave of the winds: un grupo de plataformas de madera con varios puntos de observación construidas al pie de las denominadas American Falls. Podrás sentir la fuerza de la caída del agua y, desde la plataforma superior, llegar a tocar cada una de las cascadas. La potencia del agua te dificultará que abras los ojos e incluso te salpicará, pero para que no te pierdas esta experiencia inigualable te darán un poncho y unas sandalias.

Por último, no nos podemos olvidar de las vistas laterales desde Goat Island pues son las más espectaculares. Situada en el centro de las American Falls y las Horseshoe Falls, esta pequeña isla deshabitada se conecta con el continente por dos puentes por los que se puede pasar a pie, en coche y en trenes sin rieles. La mejor área de observación es el Terrapin Point, situado en el extremo occidental de la isla. La isla es boscosa y está entrelazada con caminos para el senderismo. Además, en ella se encuentra el monumento en honor a Nikola Tesla. Este inventor utilizó las cataratas para investigar la energía hidroeléctrica, generando corriente para la ciudad de Búfalo.

Consejos finales para que tengas una experiencia inolvidable

Para que saques el mejor provecho de esta aventura de un día, te recomendamos que viajes con ropa cómoda, acorde con la estación del año en la que vayas. Si te estás preguntando sobre qué usar porque presientes que vas a mojarte, no es momento de preocuparse pues en la entrada de Cave of the Winds te dan sandalias y chubasquero para evitar que empapes tu ropa. Luego podrás usarlas de nuevo en el Maid of the Mist, si bien allí también entregan chubasquero.

Además, si quieres que tu visita sea aún más especial, te proponemos realizarla un viernes, sábado o festivo pues llevan a cabo un espectáculo de fuegos artificiales sobre las cataratas.

La época del año también hace que las posibilidades de tu visita cambien. En invierno hay algunas actividades que no funcionan, como el Maid of the Mist, pero la nieve y las partes congeladas de la cascada te darán una imagen completamente diferente del Niágara. Todo depende de tus intereses y fecha en la que pienses viajar.

Si estás en Nueva York, hacer una excursión guiada de un día a las cataratas del Niágara a través portales como Hellotickets de es una de las mejores decisiones que puedes tomar, ya que serás testigo de uno de los espectáculos naturales más grandiosos del mundo.

Muchos no imaginan que esta zona natural también se rodea de un entorno urbano con opciones turísticas, recreativas y de esparcimiento de primer nivel para todos los gustos y edades. ¡No te pierdas la oportunidad de conocer el poder de la naturaleza en todo su esplendor!

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