Un río para gozar de principio a fin

El Belelle nace en el barranco da Cernada, en San Martiño de Goente, recorre A Capela, Fene y Neda y permite ser recorrido desde su nacimiento, pasando por molinos, presas, su famosa cascada y un canal de agua único


El Belelle ha sido históricamente el río del aprovechamiento. Solo hace falta recorrer algunos de sus 30 kilómetros de ruta para darse cuenta de ello. Desde su nacimiento, en el barranco da Cernada, en San Martiño de Goente (As Pontes), hasta su desembocadura en la ría de Ferrol, en el corazón de Neda, este torrente de agua dibuja rincones mágicos en los que la sociedad encontró desde el siglo XVIII una gran herramienta para mejor tanto su vida como su salud.

Este río fue vital para dotar de luz a la ciudad de Ferrol, además de agua potable y pan (molinos), y también permitió crear una fábrica de blanqueo de velas navales, ya que se consideraba que estas duraban más y lucían mejor si pasaban por el Belelle. En 1916, un estudio médico certificó que sus aguas eran beneficiosas para la salud tanto por su pureza como por la presencia de un hongo benigno.

Espacios impresionantes

El Club Montaña de Ferrol señalizó con marcas verdes el sendero de este río que se negó a sucumbir a los encantos del Eume para caer al otro lado del Alto de Fontandión. Tras cruzar la carretera que une As Pontes y Pontedeume, el Belelle ofrece espacios impresionantes como el Muíño de Barreiro o la represa de A Chouza, que es donde comienza el canal que surte de agua la central hidroeléctrica. Pero sobre todo es importante saborear la tranquilidad de este tramo inicial, en el que el río acelera y frena a su antojo, formando auténticos remansos de paz.

Desde A Chouza, el camino va paralelo al canal y permite descubrir rincones únicos, con zonas en las que el agua se cuela por dentro de la montaña de O Marraxón. Un interminable zigzag de bajada permite llegar a la cascada, de unos 45 metros de caída, quizás una de las más maravillosas de Galicia. Se puede llegar hasta su base, pero también es recomendable disfrutar de las vistas desde lo alto, desde el mirador de Viladonelle.

La parte final entre O Roxal y Neda es la más conocida y coincide la PR-G 16. Nogales, castaños y abedules sobresalen en un camino que también cuenta con construcciones que merecen la pena, como son el pazo de Isabel II y el muíño de A Barcia.

Senderismo

El Club Montaña de Ferrol señalizó una senda de unos 30 kilómetros con marcas verdes

Cascada

El Belelle se precipita 45 metros al vacío para salvar la dificultad del terreno en O Marraxón

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