Las sopas del mundo que no entienden de modas

De Tokio a Nueva Inglaterra pasando por Andalucía: repasamos esos platos humildes que han pasado de generación en generación e identifican la cultura gastronómica de los diferentes puntos del globo


Las ricas y variopintas cocinas del mundo tienen diversidad de sabores, texturas, olores e incluso ingredientes. Pero en el recetario internacional hay un plato transversal que triunfa en todas partes: la sopa. Desde los hogares de Tokio, hasta las casas hygge de Copenhague pasando por los hieráticos apartamentos soviéticos y acabando en los coloridos rincones de México DF. No pasan de moda, son nutritivas y a no ser que hilemos muy fino con los ingredientes, por lo general son baratas. Y ricas. No en vano, el sabor umami fue descubierto en 1908 por el científico japonés Kikunae Ikeda al darse cuenta de que el caldo de la cocción del alga kombu presentaba un sabor peculiar. Frías o calientes son una muestra histórica perfecta de la gastronomía de cada lugar. Y a falta de un generoso presupuesto con el que recorrer el planeta, bien podemos disfrutar, e incluso coger ideas para cocinar en casa, las siguientes sopas, tan representativas de distintas culturas. 

Europa del Este: borsch

Originaria de Ucrania, forma parte de la dieta habitual de ucranianos, lituanos y rusos. Esta sopa de remolacha, que suele servirse fría con zumo de limón y algo de azúcar, y queda perfecto con unas patatas cocidas y crema agria. Se hizo popular en el resto del mundo cuando Yuri Gagarin reconoció que se alimentaba de borsch envasado en tubos durante el primer viaje al espacio exterior, en 1961. Un dato: pese a que está ampliamente extendido en toda Europa oriental, es en Kiev y alrededores donde se consume de manera masiva. Tanto es así que en Ucrania utilizan el índice borsch (en lugar del muy capitalista índice Big Mac) para medir las fluctuaciones de la economía.

Japón: sopa de miso

A algunos puede resultarles un poco monótono, pero lo cierto es que los japoneses toman esta sopa prácticamente en todas las comidas; de hecho, muchos hasta la desayunan. Además de ser reconfortante tiene un sabor intenso que genera una sensación de saciedad única. Y al contrario que a las sopas a las que estamos acostumbrados en Occidente, que requieren largos tiempos de cocción, se prepara en pocos minutos. Quizás el inconveniente radique en que para exprimir todo su sabor hay que ser ortodoxo con los ingredientes (¿dashi en polvo, miso blanco?) y no todos son fáciles de adquirir. Por eso quizás lo mejor sea degustarla en un buen restaurante japonés. 

Nueva Inglaterra: clam chowder

Una combinación de almejas y caldo realizado con nata o leche. Es básicamente, en lo que consiste esta sopa tan conocida en el noreste de Estados Unidos. Además, suele llevar daditos de patata y cebolla salteada con unas gotas de cerdo salado. Su variante en Boston incluye tomate. Aunque esto ha sido visto como una aberración en muchos puntos de la geografía del otro lado del charco. Tanto es así que en 1939 una lay prohibió en Maine que se añadiera esta hortaliza.

Se ha instaurado como un clásico plato de viernes en muchas casas porque tradicionalmente era la receta habitual de muchas casas de los viernes de Cuaresma. Su consumo preferente, en otoño e invierno, no ha impedido que los turistas lo reclamen en cualquier momento del año por tratarse de una comida que no ha cruzado fronteras tanto como otros platos típicos de otras zonas.

España: gazpacho

Tomate, pepino, pimiento rojo, cebolla ajo, aceite de oliva y vinagre. Los más osados cambian el pimiento verde por el rojo, que le otorga dulzor, y algunos le añaden pan; convirtiendo esta receta en un híbrido del salmorejo. Pese a las investigaciones, su origen todavía es inexacto, aunque parece estar claro que la idea original está asentada en Andalucía. Pese a esto, los historiadores han descubierto que el gazpacho es una evolución de un plato que se consumía en la edad media, que incluía: pan remojado en agua, vinagre, aceite y ajo. Con la llegada del tomate de América, el gazpacho se tiñó de rojo. Su consumo se limita al verano porque además de ser un plato fresco es el momento en el que los tomates se encuentran en todo su esplendor.

México: sopa azteca

Procede del pueblo Tlaxcalteca y se diferencia de la sopa de tortilla en que su base es el caldo de frijol. Chiles, ajo, jitomates cilantro, crema agria, aguacate, tortillas de maíz y queso panela rallado constituye esta sopa que se consume caliente. Aunque su origen es de la época prehispánica todavía se consume con frecuencia; entre otras cosas, porque muchos le atribuyen propiedades medicinales para casos de resfriados o dolores estomacales.

Turquía: sopa de lentejas

Habitual de las casas turcas, un país de gran devoción sopera, es fácil de preparar y tiene la característica de tener un punto ácido. Entre sus ingredientes se encuentran las lentejas rojas (muy populares en esta zona), caldo de pollo, cebolla, zanahoria, ajo, zumo de limón e infinidad de especias: comino, pimentón dulce y pimiento negra son las más habituales. Entre sus virtudes se encuentras las propiedades nutricionales de estas legumbres, cargaditas de hierro.

Finlandia: sopa de guisantes 

Conocida en la cocina finlandesa como hernekeitto tiene como ingrediente principal el guisante. Se trata de un plato muy humilde típico del gélido invierno de los países nórdicos para el cual se machaca el guisante, y que tiene un fuerte sabor a cebolla y tomillo. Se sirve con carne de cerdo y mostaza y, aunque suene extraño, con panqueques de mermelada, convirtiendo el paladar en un festín de sabores dulces, amargos y salados. Suecia, Alemania y los Países Bajos tienen su propia variedad nacional de esta sopa.

 Portugal: caldo verde

Es un clásico de la cocina portuguesa, casi tanto como el bacalao, tanto que hasta el mismísimo McDonalds lo incluye en su menú en el país luso. Se elabora con couve portuguesa, similar a la berza gallega, cebolla, ajo, patatas, aceite de oliva, chorizo ahumado, sal y pimienta negra. Gusta tanto a nuestros vecinos que si te das un paseo por algún pueblo del norte puedes ver a muchos locales tomando esta sopa como pincho. A tener en cuenta: se sirve en tazón y el chorizo se corta en rodajas. 

Si el verano se resiste ¡échale guisos!

L. G. V.

Desde unos callos de pulpo a la tradicional ternera a la jardinera; si te has quedado sin ideas de platos reconfortantes tras tantos meses de frío y lluvia toma nota de estas recomendaciones

Hace unos meses desmontábamos la idea de que las ensaladas son platos exclusivos del verano, así que no está de más hacer lo mismo con elaboraciones tan clásicas del recetario español como los guisos. Aunque es cierto que por su consistencia y por tratarse de platos calientes son más apropiados para días de frío y lluvia, todavía (a la vista está) podemos exprimir estas versátiles creaciones. Solucionan una comida en forma de plato único al mediodía; son perfectos para llevar en tupper al trabajo y se pueden hacer grandes cantidades por un precio muy económico. ¿Aún te resistes? Sigue leyendo.

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