Estas ciudades son de novela

Viaja por las urbes favoritas de las letras e imprégnate del romanticismo de París, del misterio de Londres, de la belleza de Barcelona, de la vida de Nueva York o del exotismo de Estambul


Tal vez sea por su belleza, por su exotismo, porque emana romanticismo en cada rincón, plazuela o esquina. O quizás por sus gentes, su alocada vida nocturna o porque sí. Porque son Nueva York, Barcelona, París, Estambul, Madrid, Londres o Santiago y no necesitan más justificación para aparecer retratadas en las páginas de una lista interminable de libros. Esas obras que nos permiten viajar al Long Island de los años 20 o al Tetuán del Protectorado sin movernos de nuestro sofá. Respirando el olor de una época, bebiendo sus costumbres y digiriendo el callejero y los locales de lo que es, ha sido y será una ciudad de novela. Esas urbes que son elegidas por y para la ficción por sus autores, pero donde también disfrutan los lectores al adentrarse en ese mundo creativo. Comenzamos nuestro particular viaje por esas ciudades de cuento y sus obras.

No hay quien pueda resistirse a hacerse una foto en el escaparate de Tiffany´s, en la Quinta Avenida de Nueva York. La adaptación cinematográfica de la novela corta de Truman Capote, Desayuno en Tiffany´s, ha convertido esta esquina en una de las más famosas del mundo. La Gran Manzana siempre es apetecible. Elvira Lindo en Noches sin dormir así lo atestigua mostrando dos ciudades distintas, la de flashes y destellos del turista, y la cotidiana y mucho más real para los que viven y trabajan allí. Enric González, en Historias de Nueva York, muestra las contradicciones de la Gran Manzana. Si hablamos de Nueva York y Long Island, no puede faltar El Gran Gatsby, de Scott Fitzgerald, donde muestra cómo vivía la élite neoyorquina de los años 20 en esta esquina vital del mundo. Las novelas policíacas de Paul Auster aglutinadas en la Trilogía de Nueva York, son obligatorias al enseñar la ciudad como un personaje más en el que perderse y encontrarse. Precisamente, en un restaurante de Manhattan es donde El Sueco pide ayuda al escritor Nathan Zuckerman para viajar al pasado, en Pastoral Americana, de Philip Roth. Mención especial tiene Windows on the World, de Frederic Beigbeder, sobre los terribles ataques del 11-S.

La «city» más cosmopolita

El viaje continúa en Londres. La ciudad más cosmopolita del mundo siempre ha seducido a los grandes nombres de la novela negra. Las calles de la capital británica nos permiten seguir la pista del detective más famoso del mundo, Sherlock Holmes, creado por Conan Doyle. Londres es a Virginia Woolf lo que la Mancha a Don Quijote. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, se mueve entre Londres y París, en la época de la Revolución francesa. Y si se habla de la ciudad del amor, no puede faltar París era una fiesta, de Ernest Hemingway, donde cuenta su vida en el París de los años 20 en compañía de Scott Fitzgerald, Ezra Pound o Gertrude Stein. El invierno de Londres, la rutina y los días cortos y monótonos forman parte del bestseller de Paula Hawkins, La chica del tren. Además, la pared marcada como andén 9 3/4, en la estación de King´s Cross, permite atravesar el mundo mágico de Harry Potter, de J. K. Rowling.

Entre las ciudades que más aman las novelas no puede faltar Estambul y el Orient Express. El convoy, el misterio y el exotismo van de la mano en El tren de Estambul de Graham Greene, al igual que el libro más famoso de la archiconocida Agatha Christie. Si hablamos de Estambul, del Gran Bazar y del amor incontrolable no puede faltar La pasión turca, de Antonio Gala, mientras que Orhan Pamuk en Me llamo Rojo nos empapa de la ciudad del siglo XVI.

La barcelona de zafón y zanón

Barcelona es el germen de numerosas novelas de éxito. Las de Ruiz Zafón no podrían haberse creado en otro lugar que en la Ciudad Condal. En La sombra del viento aparece la calle Arc del Teatro, con el cementerio de libros olvidados, la plaza Real, la sombrerería Fortuny, en el antiguo barrio judío y, por supuesto, la iglesia Santa María del Mar. Sobre la construcción de esta basílica gira la obra de Ildefonso Falcones, La catedral del mar. Por las calles de Barna buscó criminales Pepe Carvalho, el detective español más popular, obra de Vázquez Montalbán, que regresa al lugar donde nació el personaje y el creador para entender la situación sociopolítica de la ciudad. El Carvalho de Zanón, en cambio, se sirve de casos reales para alejarse de la postal que los visitantes tienen de la ciudad. También se puede hacer un recorrido turístico por la Barcelona de Juan Marsé o acudir a La plaza del Diamante, de Mercé Rodoreda, en el conocido barrio de Gracia.

El Madrid gris de los meses previos al alzamiento contamina el mundo de Sira Quiroga, en El tiempo entre costuras, mientras que Tánger y Tetuán suponen la liberación de las pasiones del personaje creado por María Dueñas, que también viaja a Lisboa, Cascais y Estoril para desempeñar su trabajo como espía. El Chamberí del siglo XIX y los arrabales de Cuatro Caminos aparecen en la obra de Pérez Galdós Fortunata y Jacinta. Madrid también sirve a Pío Baroja para narrar la historia de Andrés Hurtado en El árbol de la Ciencia. La colmena se desarrolla en escenarios reales del Madrid que conocía Cela y a la capital también viajó Carlos en El cielo de Madrid, de Julio Llamazares, para buscar oportunidades. La ciudad del Manzanares acoge la historia de Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría. Y en el cementerio de Torrelodones comienza la historia de El corazón helado, de Almudena Grandes. El Madrid decadente tiene su reflejo en Luces de Bohemia, de Valle-Inclán, o en las vivencias de Pablos, en El Buscón de Quevedo, desarrolladas en el Madrid, Alcalá de Henares, Segovia, Toledo y en la Sevilla del siglo XVII, sin poder olvidar Un día de cólera, de Pérez Reverte, al revivir a los caídos en el Levantamiento del 2 de mayo.

Este particular viaje termina en las calles de Compostela, de la mano de La Casa de Troya, de Pérez Lugín. Noia y el Pórtico de la Gloria aparecen en el superventas El ángel perdido, de Javier Sierra. Y no puede faltar Mateo, el maestro de Compostela, de Antonio Costa. La emigración gallega la trata Alfredo Conde en Peregrino en Invierno. Santiago también es el escenario escogido por Diego Ameixeiras en Conduce rápido para hablar del narcotráfico, mezclando peregrinos y estudiantes. Un viaje sin frenos por las calles empedradas que aparece en nuestra imaginación, sin necesidad de poner un pie en la calle.

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