Cinco ciudades europeas para viajar esta primavera

Nos fijamos hoy en cinco ciudades para viajar esta primavera por Europa en las que podrás descubrir sus centros históricos y disfrutar de sus espacios naturales


Son muchos los destinos entre los que podemos escoger para irnos de viaje por Europa durante los meses primaverales. No obstante, hay algunos que siempre parecen estar en la mente de los turistas, mientras que otros, igual de recomendables y espectaculares, asemejan no encontrarse entre los primeros de la lista, aunque también deberían.

Nos fijamos hoy en cinco ciudades europeas para viajar esta primavera que seguro que te enamorarán si tienes la oportunidad de recorrer sus calles, descubrir sus centros históricos y disfrutar de sus espacios naturales. 

Nápoles

Nápoles (Italia), la capital de la región de Campania, se encuentra en un entorno único a la orilla del mar, con las vistas inigualables del volcán Vesubio y un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1995. En él no te pierdas los Barrios Españoles (Quartieri Spagnoli) del siglo XVI, la plaza Bellini (Piazza Bellini), la basílica de San Doménico el Mayor (Basilica di S. Domenico Maggiore), la catedral, el Palacio Real de Nápoles (Palazzo Reale di Napoli), el Complejo Monumental de Santa Clara (Complesso Monumentale di Santa Chiara), el Teatro San Carlo y las catacumbas de San Gennaro (Catacombe di San Gennaro), entre sus numerosos puntos de interés histórico.

Mención aparte merecen sus castillos y palacios, como el Castel dell'Ovo, el Castel Capuano, el Castel Nuovo, el Castel Sant'Elmo y el Palacio Real de Capodimonte.

Tallin

La capital de Estonia, Tallin, es una de las ciudades europeas más hermosas que puedes animarte a visitar esta primavera. Su ciudad vieja (Vanalinn) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 y se alza como un escenario de cuento de hadas, con sus construcciones medievales, góticas y sus inconfundibles murallas con la Puerta Viru, sus torreones más destacados.

Su centro neurálgico es la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Platz), con la casa consistorial del siglo XV. En el Pasaje de Santa Catalina (Katariina käik) podrás sentir que viajas al siglo XIII entre sus tiendas artesanales; desde la colina de Toompea, disfrutarás de una bella vista panorámica de la ciudad si subes al mirador Patkuli, además de poder visitar en ella el castillo de Toompea y la Catedral Ortodoxa de Alexander Nevski, consagrada en el año 1900.

A un par de kilómetros del centro, tampoco te pierdas el parque Kadriorg, el Museo de Arte Moderno KUMU y el distrito de Pirita, con el palacio de Maarjamäe.

La Valeta

La capital de Malta, La Valeta o Valletta, es una de esas ciudades en las que el pasado y la belleza del paisaje se funden en un núcleo de población de alrededor de 7000 habitantes. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980, su nombre proviene del Gran Maestro de la Orden de los Caballeros de San Juan, Pean Parísot de la Valletta, quien la defendió de los ataques otomanos y  mandó reconstruirla en el siglo XVI.

En su centro histórico destaca, en la plaza de San Elmo, el Fort St. Elmo, levantado en el año 1552 para proteger el puerto de Malta; la concatedral de San Juan, donde se exponen las pinturas de Caravaggio;  la decimonónica Procatedral de San Pablo; el Museo Arqueológico Nacional; el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Gran Maestre. No obstante, esto es un ejemplo muy pequeño de todo lo que atesora, ya que es uno de los cascos antiguos con más cantidad de monumentos por metro cuadrado, si tenemos en cuenta que en sus 55 hectáreas hay unos 320.  

Innsbruck

En un paisaje en el que se funde la ciudad y la montaña se encuentra Innsbruck, una de las localidades que no te puedes perder en Austria y capital del estado de Tirol. En su centro histórico se alza El Tejadillo de Oro, símbolo de la ciudad, llamado así por las 2657 tejas de cobre doradas que recubren el tejado de este especial mirador de más de cinco siglos.

Tampoco dejes de recorrer la calle Maria-Theresien-Strasse, donde se alza el edificio barroco de la Antigua sede de la Junta Regional, y descubrir  la casa Helblinghaus, el castillo de Ambras (Schloss Ambras Innsbruck), el Palacio Imperial  y el antiguo castillo Ottoburg.

Liubliana

No es una de las ciudades europeas más conocidas por los viajeros y, sin embargo, es una de las más bellas. La capital de Eslovenia, Liubliana, que fue Capital Verde Europea en el año 2016, destaca por sus espacios naturales en su zona urbana, y un diseño e infraestructuras que posibilitan recorrerla en bicicleta o en segway, por lo que la primavera es una estación perfecta para acercarse a descubrirla.

Entre sus visitas imprescindibles se encuentra el castillo de Liubliana (Ljubljanski Grad), la catedral de San Nicolás (Stolnica Svetega Nikolaja) y el puente de los Dragones (Zmajski Most), así como el Museo Nacional de Eslovenia (Narodni Muzej Slovenije), el Museo de Arte Moderno de Liubliana (Moderna Galerija Ljubljana),  la Galería Nacional (Narodna galerija) y la Ópera de Liubliana.

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