El «rain forest» de Vigo

Un baño de bosque lluvioso neozelandés o australiano en el parque decimonónico de la Alameda, en la céntrica plaza de Compostela. En un rincón sombrío crecen helechos gigantes, de cinco metros de altura


Son fósiles vivientes pero pueden verse en pleno centro de Vigo. Ponerse junto a un helecho gigante de cinco metros es como teletransportarse al país de los gnomos o de Gulliver y los liliputienses. Esa es la sensación tras darse un baño de bosque lluvioso por Nueva Zelanda o Australia. El rain forest parece el escenario de una película de Parque Jurásico: todo tiene un tamaño extragrande y, entre las sombras y lianas de plantas antediluvianas, parecen acechar dinosaurios. Pero no hace falta internarse en las antípodas para darse un baño de bosque lluvioso: basta con pasear por el parque de la Alameda, en uno de los barrios más elegantes de Vigo.

El sombrío parque de la plaza de Compostela, en el Ensanche vigués, conserva la esencia de los primeros jardines públicos del siglo XIX, próximos al mar, con las estaciones del año marcadas por grandes chopos de hoja caduca, magnolios y camelios, sus fuentes, un zoo de piedra y la estatua del heroico marino Méndez Núñez. Las guías refieren la presencia de castaños de indias y árboles centenarios, pero pasan por alto un detalle asombroso. En un rincón, situado frente a la terraza de la cafetería de un hotel, el paseante se topa con algo que parece sacado de contexto: un bosque de helechos gigantes. Es un privilegio cruzar la acera y revivir la sensación de caminar bajo la sombra de un auténtico rain forest austral. Los originales están a 19.800 kilómetros de distancia.

En la Alameda, por donde pasa el Camino Portugués a Santiago por la costa, se pueden contemplar una decena de ejemplares de helechos gigantes de entre tres y cinco metros de altura. Un adulto parece estar cubierto por un paraguas enorme. Son iguales que los fieitos de toda la vida de las corredoiras gallegas, pero estos helechos sobresalen por su tamaño XL.

Esta especie crece en estado salvaje en los rain forest de las antípodas de Vigo, en las cordilleras, glaciares y fiordos que rodean al monte Cook de Nueva Zelanda, uno de los lugares más solitarios y alejados del planeta. Los helechos gigantes son una especie tan exótica que algún turista asiático recolectó con disimulo las esporas y las ocultó dentro de su bolígrafo para sacarlas del país. El helecho gigante también es común en el rain forest australiano, en Cairns, cerca de la Gran Barrera de Coral, donde los vegetales se disputan la escasa luz con eucaliptos de 50 o 70 metros de altura y grandes troncos estrangulados por lianas. Es un sitio peligroso para el forastero, pues una pequeña planta puede dejar ciego al que la toque. Por eso, este rincón secreto de Vigo impresiona tanto.

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