Las playas más recogidas

SANDRA FAGINAS / LUCAS MÉNDEZ / S. F.

VIAJES

MARCOS CREO

DE NORTE A SUR DE GALICIA recorremos las mejores calas, esas que consiguen que el verano se alargue sin el agobio de los turistas y con el placer que da la paz de septiembre. Abrigadas del viento, con aguas cristalinas y en calma, estas playas entran en nuestro top para aprovechar el sol al máximo y sentir que las vacaciones no se han acabado

30 may 2019 . Actualizado a las 11:13 h.

Septiembre tiene una placidez maravillosa que el científico Jorge Mira aprovecha como el auténtico «beach boy» -dice él- que es. Le gusta muchísimo la playa y no duda en alargar el verano todo lo que puede en esa tierra que para él lo es todo: A Costa da Morte. «Aquí calquera cala é un luxo, pero se teño que quedar cunha para este tempo de finais de verán e comezo do outono elixo a do Osmo, en Corme». Para Jorge Mira Corme es sitio distinto por esa belleza natural que le da cobijo. «Está orientado de tal maneira que o monte o ampara do vento do nordés, e esa praia coa furna dá sensación dun plató cinematográfico, realmente é impresionante a maxestosidade do lugar», apunta este enamorado de toda esta costa por sus aguas cristalinas y la arena tan fina. Además, el mar aunque está frío, no lo está tanto como en las Rías Baixas. «Non vou dicir que está quente, nin moito menos, pero un chapuzón podes darte, non é como noutras zonas; ademais, apenas hai ondas, é unha gozada tamén para os nenos», dice Mira.

Ana Garcia

«Fálase moito das celebrities na Costa Azul, todos eses areais con tanta fama, pero logo cando vas a Cannes, a Niza ou a Mónaco e ves aquelas praias de pedras valoras o que temos aquí», asegura quien, eso sí, baja a la playa bien preparado, ataviado siempre con un sombrero que adquirió en un viaje a Australia. «Protéxeme dos raios ultravioletas, e para min agora mesmo é o complemento esencial sempre», apunta Mira, que no quiere dejar pasar la ocasión de invitar a todos los lectores de YES a tumbarse en esa arena increíble. «É coma un colchón, ese é outro dos atractivos desta zona, aquí non che importa enzoufarte, aquí a area aloumíñate, acaríciate... En toda a Costa da Morte, onde é tan incrible e brutal a violencia dos elementos naturais, sentes que é unha delicia cando atopas esa calma ao teu redor coma en Corme; ademais as vistas de Laxe son preciosas. Setembro -añade Mira- consegue que toda esta costa, que cada vez está máis de moda, non estea tan ateigada coma nos meses de xullo ou agosto, ten ese encanto pracenteiro e máis local; setembro é paz, Corme é paz, O Osmo é paz, aquí non ten cabida a depresión posvacacional». Lo dice Jorge Mira, que de Física aún sabe algo: ¡en la playa de Corme aún es verano!

Ramón Leiro

AL ABRIGO DE SANXENXO

La pequeña playa sanxenxina, al abrigo de los vientos, es una de esas calas poco explotadas y masificadas de la costa gallega. Su acceso, algo complicado, suele pasar desapercibido para los turistas y visitantes que pueblan el resto de playas del municipio y sus alrededores. Sin embargo, al llegar y pisar su fina arena, el encanto se percibe al momento. De pequeñas dimensiones, entre rocas, montes con arboledas y con la única compañía de un pequeño y colorido chiringuito, Area de Agra supone uno de esos descubrimientos para disfrutar una plácida y relajada tarde al sol.

Felipe y Sandra son de esos visitantes que la han descubierto y se han quedado prendados. «É a primeira vez que vimos. Somos da Mariña e faláronnos moi ben desta praia», dice Sandra. «A verdade é que se está moi tranquiliño», responde a su lado Felipe. Para los que son asiduos del sitio, la playa es uno de los lugares a los que volver siempre. «Adoitaba vir aquí con meus pais cando era neno. Agora veño cos amigos», comenta Roi junto a Alba, otra barcelonesa enamorada de esta zona. Ambos, a los que vemos en la página siguiente, disfrutan de los últimos rayos de sol del verano en una playa diferente. Sin el trasiego de turistas, también notan cómo el arenal se vacía de visitantes que vienen en barco. Agra es un buen lugar donde fondear las embarcaciones, ya que las boyas que delimitan el baño no están muy alejadas de la orilla y su ubicación única permite estar resguardado del viento. Sin embargo, al estar poco concurrida y ser de difícil acceso, tiene alguna que otra pega. «O de aparcar é un problema», añade Roi.

La realidad es que Area de Agra es un enclave privilegiado, una especie de oasis en una zona cuya ocupación supera cualquier previsión. Uno de esos tesoros naturales que merece la pena descubrir este mes sin tanto agobio veraniego.

PEPA LOSADA

La tranquilidad de la playa de Ril (en el paseo marítimo de Burela) es una de las características que atraen siempre a Sara y a sus amigas Inés, Laura, Sabela y Alexandra. Eso y que está protegida del viento, de modo que en esta época son todo ventajas: «Es comodísima para los niños, se accede por rampa también para la gente que va en silla de ruedas o tiene carritos de bebés, no hay ningún peligro para el baño porque el mar aquí siempre está en calma y llegas andando en 20 minutos desde el centro, aunque también tiene un buen aparcamiento», dice Sara, así que con esta carta de presentación cualquiera queda convencido. Aun así, Sara (en la imagen sentada al fondo en la roca con un bikini claro) no quiere dejar de aportar más datos para quienes no conozcan este arenal. «El agua está siempre cristalina, y es la típica playa en la que te metes, te metes y te metes y tarda mucho en cubrirte, por eso también es una suerte para los fans que este verano siguen fieles a esos grandes flotadores». En la playa de Ril se ven unicornios, flamencos y toda esa fauna hinchable que alegra el verano, al menos un verano como el que están viviendo Sara y sus amigas, todas de Burela, que aprovechan los últimos rayos de sol para alargar en la medida de lo posible los días de playa.

MARCOS CREO

DE ALDÁN A RIBEIRIÑA

Desde el norte de Galicia, como la de cala de Ril, hasta cualquiera de las recogidísimas playas de la ría de Aldán (Menduíña, Castiñeiras...) hay donde escoger, pero Desi y su amigo Juan (en la imagen, tumbados en las sillas) tienen claro que no hay como la de Ribeiriña, en A Pobra do Caramiñal. Ella le llama Ribeiriña, aunque oficialmente tiene como nombre A Pedra de Fogueira. En cualquier caso, Desi es de las habituales de esta cala porque -dice- lo tiene todo: sol y sombra. Una sombra natural, que ella agradece, primero porque le evita llevar sombrilla en los días que el sol aprieta. Lujos naturales los tiene todos, pero quienes esperen duchas, chiringuitos y banderas azules que miren para otro lado. Desi elige sol, arena fina, un agua limpia y tranquilita y esa sombra de los árboles que la recogen. «Esta es una cala de aldea, suele haber poca gente y para mí es muy cómoda, también porque puedo traer a mi perra sin problema -explica Desi- que avanza que los coches suelen aparcarse en la pista de la carretera». «En esta playa yo siempre digo que hay un microclima, nunca hay viento y es muy tranquila; sobre todo para los niños, que aquí se bañan sin la preocupación del mar que bate fuerte». Solo con ver a Desi y Juan en la foto sabemos que no exageran. ¡Larga vida al verano!