Diez paisajes increíbles que no creerás que están en Galicia

Si vives por la zona o ya los has recorrido, de seguro no te sorprenderán, pero si no es el caso querrás conocer estos diez lugares increíbles que puedes encontrar en Galicia.


Galicia es mágica. Los gallegos lo saben. Tierra, agua y aire se conjugan aquí de forma tal que los paisajes nunca defraudan, sea cual sea la estación del año que elijas para visitarla. Sin embargo, la fama de muchos de sus rincones hace sombra a otros que merecen igualmente ser tan valorizados como visitados.

Aquellos que sepan de los lugares que recorremos hoy, ya sea porque han formado parte de sus viajes o porque viven en la zona, no se sorprenderán, pero si no es el caso, seguramente sí, por lo que querrás conocer estos diez paisajes increíbles que no creerás que están en Galicia.

1 O Fuciño do Porco

En O Vicedo (Lugo) se encuentra la Punta Socastro, conocida como O Fuciño do Porco por su similitud con el hocico de un cerdo. La pasarela de madera que se construyó hace unos años para recorrer estos acantilados ha terminado por hacerla famosa, gracias a la difusión de las fotografías de los viajeros por las redes sociales, aunque todavía hay muchos gallegos que desconocen dónde se encuentra. Desde este enclave natural es posible divisar unas vistas espectaculares de toda la costa lucense.

2 Bosque de Colón

Cuando hablamos de secuoyas, pensamos en Estados Unidos. Sin embargo, en Galicia contamos con un bosque de secuoyas que todavía es un gran desconocido. El Bosque de Colón o Bosque das Sequoias está considerado el de mayor tamaño de Europa con estos árboles. Se localiza en el monte Castrove, en Poio (Pontevedra), y nació en los años noventa del siglo XX, cuando unas 500 secuoyas fueron plantadas para conmemorar el quinto centenario del viaje de Cristóbal Colón. Se trataba de un regalo del Congreso de los Estados Unidos.

3 Islote Areoso

El islote Areoso recuerda al Caribe. Con las aguas cristalinas y un arrecife que lo rodea, este islote constituye una de las joyas de las Rías Baixas. En A Illa de Arousa (Pontevedra), Areoso cuenta con algo menos de nueve hectáreas de arena fina. Por si fuera poco, en la zona más alta del islote se encuentran los restos de un dolmen. Un paraje único de la tierra gallega.

4 Caneiro da Tolda

Los caneiros o pesqueiras son los diques fluviales que se construían en la antigüedad para pescar, aprovechando las rocas naturales del río. La imagen del Caneiro de Tolda (Lugo) nevado nos retrotae a tierras lejanas, pero si queremos disfrutarlo es tan fácil como acercarse a la confluencia del río Rato con el Miño, ya sea con nieve o en cualquier estación del año. Además, no debemos olvidar que, a lo largo de su curso, en el mayor río de Galicia, todavía existen más de 700 pesqueiras.

5 Playa de los cristales

Existen muy pocas playas en el mundo formadas por cristales y una la tenemos aquí, en Laxe (A Coruña). La playa de los Cristales (Praia dos Cristais) surgió como resultado de haber existido en esta zona un antiguo vertedero en el que se arrojaban restos de vidrio, como botellas de todos los colores y tipos. El azote de las mareas y las rocas convirtieron todos esos materiales de desecho en un suelo de pequeños guijarros de cristal pulido, con el paso de los años, que convierte a esta cala en uno de los atractivos de la comarca.

6 Salinas de Ulló

Las salinas de Ulló configuran uno de esos rincones costeros de la comunidad gallega muy poco conocidos. Y es que en la provincia de Pontevedra, en el municipio de Vilaboa, se localizan estas salinas, en las que se unen dos riachuelos: el Tuimil y el Villil, los cuales desembocan en la ensenada de San Simón.

Los primeros documentos que recogen su existencia se remontan al siglo XVII, cuando se construyó un dique de un kilómetro de longitud que la circundaba y permitía que, al bajar la marea, pudiera recogerse la sal. A finales del siglo XIX, se construyó un molino de mareas. Lo que queda de él y del resto de los edificios que se utilizaban para las labores de recogida, así como las antiguas viviendas, también pueden visitarse. Constituyen uno más de los numerosos lugares abandonados más bonitos de Galicia.

7 Vía Verde del Eo

Seguramente, las minas más conocidas del norte de España sean las asturianas. En Galicia contamos con un paisaje en el que se alzan también antiguas construcciones mineras, ejemplo de patrimonio industrial a conservar, en A Pontenova (Lugo).

El tren minero que recorría esta tierra hasta Ribadeo inauguró sus rutas en 1905, cuando comenzó a transportar los minerales de las minas de limonita. El trazado de sus vías discurría paralelo al río Eo a través de 34 kilómetros, y estuvo en funcionamiento hasta 1964. En la actualidad, podemos disfrutar de toda ella gracias a su reconversión en Vía Verde, y atravesar sus increíbles túneles.

8 Observatorio de las islas Cíes

Este es uno de esos sitios espectaculares desde el que se ve un paisaje igual de maravilloso: los observatorios de aves en las islas Cíes (Illas Cíes). Lo cierto es que Galicia cuenta con un buen número de observatorios ornitológicos que hacen disfrutar a todos los aficionados y que incentivan un turismo siempre en aumento. Entre todos ellos, este es sin duda uno de los más emblemáticos y bellos, situado en el Parque Nacional das Illas Atlánticas.

9 Aquis Querquennis

El campamento romano Aquis Querquennis es uno de esos lugares de la provincia de Ourense que uno no puede perderse y, sin embargo, no es de los más conocidos. Situado en la parroquia de Baños de Bande, en un paraje increíble, a orillas del río Limia, junto al embalse del Quebrado de las Conchas, ocupa tres hectáreas de extensión en las que podemos viajar al pasado. Sin duda, este es uno de esos paisajes que vale la pena siempre recomendar y que resulta una más de esas joyas que esconde Galicia.

10 Isla Toralla

Muchos reconocerán la isla Toralla, pero los que no se hayan escapado al sur de la provincia de Pontevedra, al observar sus imágenes podrían pensar que es una isla con grandes edificios de cualquier destino paradisíaco dedicado en exclusiva al turismo.

La isla Toralla se encuentra en la ría de Vigo y está formada por uno 45.000 metros cuadrados de propiedad privada, así como por 24.400 metros cuadrados de dominio público, los cuales gestiona la Universidad de Vigo.

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