Diez lugares imprescindibles de San Petersburgo

Con un centro histórico catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, San Petersburgo resulta un destino inolvidable. Estos son diez lugares imprescindibles para visitar si recorres sus numerosos canales y cruzas sus más de 400 puentes


Capital de Rusia entre 1712 y 1918, San Petersburgo es una de sus ciudades más hermosas. Fundada por el zar Pedro el Grande, su nombre significa «ciudad de San Pedro», aunque en su historia respondió a dos más: Petrogrado, entre 1914 y 1924, y Leningrado, entre 1924 y 1991, año en el que volvió a adoptar la denominación de San Petersburgo.

Sus espectaculares palacios, sus imponentes catedrales, sus inmensos parques, la riqueza de sus museos y un centro histórico catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990, convierten a la llamada Venecia del Norte en un destino inolvidable. Estos son diez lugares imprescindibles que has de visitar si recorres sus numerosos canales.

1 Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Se considera el 27 de mayo de 1703, cuando Pedro el Grande colocó la primera piedra de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, el día de la fundación de la ciudad de San Petersburgo. Este imponente edificio, levantado como construcción defensiva, ha servido principalmente como prisión, además de ser utilizada su catedral como el panteón de los zares rusos.

2 Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada

También llamada Catedral de la Resurrección de Cristo, la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada se construyó entre los años 1883 y 1907, en el mismo lugar en el que fue herido de muerte el zar Alejandro II. De hecho, la primera piedra del templo fue colocada en su honor por el hijo de este, Alejandro III.

Su exterior es fiel al estilo ortodoxo ruso, y destacan los numerosos adornos de la fachada con sus cinco cúpulas. Durante la Segunda Guerra Mundial, cayó una bombasobre la más alta, aunque no estalló. Ahí estuvo durante diecinueve años, hasta que unos obreros la encontraron por casualidad al ir a reparar unas goteras.

3 Catedral de Kazan

La Catedral de Nuestra Señora de Kazan se construyó a principios del siglo XIX y fue el emperador Pablo I quien ordenó que la reconstruyeran, tomando como modelo la Basílica de San Pedro de Roma. Curiosamente, aunque la mayoría de los templos ortodoxos cuentan con una planta de cruz griega, la catedral posee una planta de cruz latina

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4 El Almirantazgo

5 Museo Hermitage

Sin duda, de los numerosos museos que hay en San Petersburgo, el Hermitage es el más famoso. Sus fondos, que rondan los tres millones de objetos, se distribuyen en varios edificios, entre los que destaca el Palacio de Invierno. Este laberinto dedicado a la historia del arte se convierte así en una visita imprescindible para todo aquel que viaje a la ciudad.

6 Catedral de San Isaac

La Catedral de San Isaac comenzó a construirse a comienzos del siglo XIX. Es obra del francés Auguste Montferrand y los andamios fueron encargados al español Agustín de Betancourt. Cuenta la leyenda que la superstición provocó que se dejara el andamiaje en sus fachadas hasta el año 1916, porque se decía que, tan pronto se quitara, la casa real Romanov desaparecería.

7 Palacio de Peterhof

No puede faltar en un viaje a San Petersburgo la visita al Palacio de Peterhof, conocido como el Versalles Ruso, a unos veintinueve kilómetros de la capital. Este conjunto, formado por dos parques con fascinantes estatuas doradas y el Gran Palacio, se construyó en época de Pedro el Grande. En la actualidad, en él se ubica parte del museo estatal.

8 Monasterio de Nevsky

La leyenda dice que en el lugar donde se asienta el Monasterio de Alexander Nevsky las tropas rusas, al mando de este, derrotaron al ejército sueco, por lo que Pedro I dispuso su fundación en 1713. Siglo y medio tardó en construirse este edificio que cuenta con varias iglesias, así como con dos cementerios anexos: Tihvin y Nikolskoe. En ellos reposan los restos de grandes autores rusos como Dostoievski, Glinka, Musorgski, Rimski-Korsakov, Borodin y Tchaikovsky.

9 Palacio de Catalina

Después de que en 1710, el emperador Pedro el Grande regalara a su prometida Marta Scavronska, quien se convertiría en Catalina I, el lugar de Tsárskoye Seló, la villa se transformó en un espectacular palacio de verano con extensos jardines para los zares rusos. Fue posteriormente Isabel I la que le dio el aspecto que tanto lo caracteriza, con los contrastes típicos del estilo barroco ruso: azul, blanco y dorado, y una fachada adornada con más de cien kilos de oro. Además, mandó decorar un salón de palacio con paneles de ámbar, que se consideraba la octava maravilla del mundo. Todo el conjunto ha sido catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

10 Parque y palacio de Pávlovsk

A pocos kilómetros del palacio de Catalina, se encuentra el palacio de Pávlovsk, de finales del siglo XVIII, última residencia imperial que se construyó en los alrededores de San Petersburgo.

Cuando nació el hijo mayor de Pablo I y su esposa María, la emperatriz Catalina la Grande les regaló estas tierras, donde se levantó el palacio, que se convirtió en su residencia veraniega predilecta. Por su parte, el parque paisajístico de Pávlovsk es uno de los más grandes de Europa.

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