Durante la época colonial, las cárceles europeas estaban superpobladas, de manera que las islas conquistadas en los confines del mundo se convirtieron en prisiones. Aquellos rincones inaccesibles, alejados de todo y de todos, eran el lugar perfecto donde abandonar a su suerte a delincuentes o a los enemigos de cada gobierno.

Como consecuencia, algunos rincones completamente idílicos, de enorme riqueza natural y paisajística, fueron utilizados de igual modo en el siglo XX. Estos son seis de esos paraísos que antes fueron auténticos infiernos.

1Isla del Diablo

Isla del Diablo. Fuente: Wikimedia/Arria Belli

El número uno del ranking se lo merece la más pequeña de las tres islas de la Salvación, situadas en el océano Atlántico, a 11 kilómetros de la Guayana francesa: la isla del Diablo.

Fue Napoleón III quien mandó en 1852 la construcción en ella de una de las prisiones más terribles de la historia. Estuvo en funcionamiento hasta 1938, y por sus celdas pasaron más de 80.000 prisioneros.

Con sólo catorce hectáreas, la isla se hizo famosa por haberse rodado en ella la película Papillon (1973), basada en la novela autobiográfica de Henri Charrière, en la que cuenta sus intentos de fuga de esta cárcel. En la actualidad, es un foco turístico, con un pequeño hotel, para los que acuden atraídos por su exuberante paisaje y la antigua prisión.

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