Italia puede presumir de contar con numerosos lugares a los que ir a pasar unas vacaciones inolvidables. Desde las míticas ciudades que alberga hasta los pueblos y las campiñas más hermosas que atesora, este país europeo es uno de los destinos predilectos de muchos viajeros; algo comprensible si tenemos en cuenta que combina las mejores características de la cultura mediterránea.

Entre todos esos rincones que merece la pena visitar, los pueblos marineros de las Cinque Terre (Cinco Tierras), entre la Punta Mesco y la Punta di Montenero, en la provincia de La Spezia, son una de esas maravillas que encantan a todos aquellos afortunados que eligen como destino sus playas y sus calles. Si quieres conocer Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, te facilitamos una guía imprescindible para descubrirlos.

Monterosso al Mare

Monterosso al Mare (Italia)
Fuente: Wikimedia/Lee Coursey [CC BY 2.0]
Para esta ruta es recomendable contar con tres días, para poder dedicar a cada pueblo la mitad de cada uno de ellos; aunque aquellos que lo deseen y dispongan de más tiempo pueden pasar aquí unas inolvidables vacaciones. Sea como fuere, comenzaremos el recorrido por la hermosa costa de Liguria visitando Monterosso al Mare.

Monterosso al Mare satisfará tanto al apasionado de la historia, que podrá visitar el castillo y la torre Aurora, construida para defender la población de los ataques de los piratas; el oratorio de la Cofradía de los Neri; el santuario de Nuestra Señora de Soviore; la iglesia de San Juan Bautista; la abadía de los Capuchinos y la iglesia de San Francisco; como a todos aquellos que gusten de construcciones más actuales, como la Fenigia, la zona turística cerca de la estación de trenes. Aquí podrás disfrutar de la playa más grande de arena de las Cinque Terre, y contemplar la impresionante estatua del dios Neptuno, conocida como El Gigante (Il Gigante), de catorce metros de altura y erigida en 1910.

Vernazza

Vernazza (Italia)
Fuente: Pixabay

El nombre de Vernazza proviene de Gens Vulnetia, una antigua familia romana a la que pertenecían los esclavos que fundaron el pueblo, cuando consiguieron su libertad. Aquí tenemos para hacer cinco visitas imprescindibles que no se nos deben pasar por alto: la iglesia parroquial de Santa Margarita de Antioquía, el Torreón, el Santuario de Nuestra Señora de Reggio y el castillo Doria con su torre Belforte, desde donde podrás contemplar una espectacular puesta de sol.

Corniglia

Corniglia (Italia)
Fuente: Pixabay

El pueblo que se encuentra más al centro de esta región de la península italiana de aguas cristalinas, viñedos y olivares es Corniglia. Podemos llegar a él por la calle que lo enlaza con la estación del tren, a través de un hermoso paseo que lo une con Vernazza, o bien por la Landarina, una escalinata de 33 tramos y 377 escalones. Es el más pequeño y tranquilo de todos los pueblos de las Cinque Terre y es el único que no tiene puerto.

Podemos visitar la iglesia de San Pedro, el oratorio de los Disciplinados y el santuario de Nuestra Señora de las Gracias, y aprovechar para degustar relajadamente alguno de los vinos de la región, como Cinque Terre DOP o Sciacchetrà.

Manarola

Manarola (Italia)
Fuente: Pixabay

Probablemente Manarola sea el pueblo más famoso de las Cinque Terre. Sus casas de colores enclavadas en las rocas, sus callejuelas, sus restaurantes y sus puestos de artesanía, lo convierten en el más fotografiado de las Cinco Tierras. En él podrás visitar el Bastión, restos de la antigua fortaleza del siglo XIII; el Santuario de Nuestra Señora de la Salud; y la iglesia de la Natividad de la Virgen María. No debes perderte las vistas que se pueden contemplar desde el promontorio de Punta Bonfiglio. Y si lo visitas en invierno podrás recorrer el Belén más grande del mundo, con más de trescientas figuras a tamaño natural.

Riomaggiore

Riomaggiore (Italia)
Fuente: Pixabay

El más oriental de los pueblos de las Cinque Terre, Riomaggiore, puede presumir de conservar uno de los mejores cascos históricos, caracterizado por sus casas torre. La villa fue fundada por un grupo de griegos que escapaban de las persecuciones ordenadas por el emperador bizantino Leone III el Isaurio.

Imprescindibles son las visitas al castillo de Riomaggiore, la iglesia de San Juan Bautista, el oratorio de los Disciplinados, el oratorio de San Rocco y el Santuario de Nuestra Señora de Montenero, además del túnel de mosaicos que une la estación con el pueblo, y su bello malecón.

En Riomaggiore podemos iniciar el Sendero Azul, que recorre todo el Parque Natural de las Cinco Tierras, así como el famoso camino del Amor (Via dell’Amore) que conduce hasta Manarola; un último paseo que nos dejará el mejor sabor de boca tras visitar estos pueblos a orillas del mar de Liguria, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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