Nuestro planeta está lleno de rincones irreales y sorprendentes que todavía tienen la capacidad de asombrar al viajero que los encuentra y que quiera observarlos con sus propios ojos. Desde restos fósiles hasta aguas de colores, pasando por dunas níveas y formas escultóricas con las que la naturaleza juega a crear sus propias obras de arte, nos asomamos al mundo para traeros diez lugares que no parecen reales.

Sin duda, cualquiera de ellos sería un destino ideal para fotógrafos, excursionistas y directores de cine. En estos extraños entornos, mil historias podrían imaginarse y mil películas podrían ser rodadas.

1The Wave

Fuente: Pixabay

En Arizona (Estados Unidos), se extiende una formación de arenisca, cuyo origen se remonta al período Jurásico, que recuerda a las olas del mar embravecido. Conocida como la Ola (The Wave), forma parte de la reserva protegida Paria Canyon-Vermilion Cliffs Wilderness. Para disfrutar de este irreal paraje, no queda otra que realizar una pequeña excursión de cinco kilómetros cruzando esta zona escarpada, sorteando los desniveles de terreno. La meta merece la pena.

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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

1 Comentario

  1. ANCARES. Hay un hermoso y cercano rincón desconocido para la mayoría de los que se consideran cultos que cada vez que allí viajo para desconectar de los alborotos del mundo me produce emociones y placeres puros. Se trata de la Reserva de la Biosfera de Los Ancares Leoneses y Gallegos. Iniciar en el pueblo de Tejedo de Ancares (El Bierzo, León, a unos 45 km de Ponferrada; ya en el límite de León con Lugo y Asturias), subir el puerto de Ancares, tomar dirección Suárbol, Piornedo, Donís, Degrada, Cela, pasar el puerto O Portelo y llegar a Balboa y Villafranca del Bierzo. Mención aparte; merece la penar pasar un día, al menos, en Tejedo de Ancares, que durante siglos estuvo incomunicado, y constituye un mundo perdido y remoto, en una de las porciones más remotas y puras de España, donde sus heterogéneos y exuberantes bosques tiñen el paisaje de las distintas tonalidades de verde, siendo obligado hacer senderismo y disfrutar de la grandiosidad de la naturaleza. También es obligado ver en Tejedo una lobera medieval, el “Corral dos Lobos”, y un viejo molino hidráulico medieval, en perfecto funcionamiento.Tejedo de Ancares está en la cabecera del valle de Ancares. En el último máximo pleniglaciar ( hace unos 18.000 años) una la lengua de hielo de una longitud entre 7 y 12 kilómetros de longitud y un espesor entre 200 y 280 metros cubría todo Tejedo de Ancares, apreciándose claramente las huellas glaciares, sobre todo en la configuración morfológica de “U” del valle en dicho pueblo.

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