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Areoso, la isla de moda en Galicia

La fama del islote arousano crece acompañada del temor por su futuro

La Voz de Galicia

Imaginen una lengua de arena fina y blanca en la que tumbarse en medio de una ría de aguas limpias y cristalinas. Una isla desierta en forma de duna que emerge del mar. Rodeada de un arrecife, en la superficie los restos de las últimas construcciones humanas son megalíticos. La descripción no corresponde a un cayo de postal de las Antillas. Está más cerca. La Illa do Guidoiro Areoso es uno de los tesoros naturales, y ahora también turísticos, de Arousa. En el ayuntamiento de A Illa calculan que fue hace 20 años cuando comenzó a popularizarse. El boca a boca e Internet lo han relanzado. Las redes sociales están llenas de fotos suyas y empresas de la zona anuncian rutas en velero, taxi-yate o canoa. Es el nuevo lugar de moda de las Rías Baixas.

Jose Santos, guarda rural de la cofradía, inspecciona en su embarcación que los veleros no sobrepasen las boyas colocadas a unos cincuenta metros de la orilla. Está prohibido atracar. «É unha das zonas máis importantes para o marisqueo a frote na Illa», justifica. Hace no tanto, las barcas de los marineros eran las únicas que merodeaban Areoso. Ahora, si hace sol, los barcos de recreo salpican su extremo norte, el de la duna. «Levounos media hora vir na piragua, tiñamos moita ilusión, a verdade é que isto é único», exclama Lucía Nogareda. «Vinimos por primera vez hace veinte años. Aquí no había nadie. Es algo tan paradisíaco que no se puede esconder», cuenta Isabel Porto mientras pasea, antes de volver en un bote al velero. «La gente, cuando viaja, busca por las redes los mejores sitios y este tiene que aparecer», afirma Esteban Alonso. Ha venido en kayak con su novia.

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Cuando el sol resplandece, «só lle falta unha palmeira para pensar que estamos no Caribe», comenta Pablo Iglesias. Él es vecino de A Illa y miembro del colectivo Pandulleiros. La calma que transmite Areoso, desde donde se divisa la vecina isla rocosa de Rúa, hace de su playa un imán para los veraneantes. Aislada en medio de la ría, las rocas de su extremo sur eran lugar de cobijo de fardos en los 90. En la duna activa se forma un salto que separa la zona de la arena sólida de la que está más suelta. Solo hay turistas y gaviotas. «Areoso está condenado», sentencia Iglesias. Su afirmación rompe la paz que se respira en una mañana soleada de agosto. «Tal e como o coñecemos -continúa-, en poucos anos vai desaparecer».  

Los riesgos del éxito

Las mareas son la principal causa de la erosión. «Hai dous anos viuse como as ondas pasaban dun lado do illote ao outro», reconoce el guarda Jose Santos. «No inverno o mar exerce a súa forza. No verán, as pisadas da xente impiden que a duna se recupere», apunta Pablo Iglesias. Las hélices de los barcos y la propia actividad extractiva de los mariscadores también pasan factura. «Unos turistas iban a encender un fuego para hacer pescado a la brasa», reprocha Iria Mejuto. «Cuando alquilas la piragua ya advierten que es un espacio protegido», insiste Iria. Guarda los restos de su comida para llevarlos de vuelta. «No todos hacen lo mismo», lamenta. ¿Se ha llegado al punto de restringir las visitas? Pablo Iglesias defiende que, «coma nas Catedrais», se establezca un censo. «Non podemos prohibir vir a un sitio así. É de todos, por iso hai que controlalo», justifica.

Desde el Concello, el alcalde, Carlos Iglesias, alega que están «traballando coa Xunta, que ten as competencias, para redactar un Plan Reitor de Usos e Xestión o menos invasor posible». ¿Para cuándo? «Nun futuro non moi afastado», responde. La intención es dotar al islote de un estatus especial. Incrementar el nivel de protección reconocido en la Rede Natura 2000 pondría en peligro la explotación del banco marisquero. «Téñense que involucrar Costas e a Consellería», añade Pablo Iglesias. Cuando pisan la arena, todos exclaman: «Es maravilloso». Tener un patrimonio así, «nunca é un problema -termina el portavoz de Pandulleiros- senón un don». Que cuidar.

paraísos cercanos: otras islas que puedes conocer

Sálvora

Desde los puertos de Aguiño (Ribeira) y Cabo de Cruz (Boiro), parten visitas guiadas los lunes, miércoles, viernes y sábados. Hay que reservar en la web del Parque Nacional das Illas Atlánticas o en el 886 218 082

Cortegada

Un bosque flota sobre el mar en la Ría de Arousa. Es la mayor concentración de laureles de Europa. En la web del Parque Nacional das Illas Atlánticas se pueden consultar las rutas botánicas e históricas guiadas por la isla.

Tambo

Pertenece administrativamente a Poio y hasta hace poco era del Ejército. Se está tramitando su incorporación al Parque Nacional das Illas Atlánticas. No se puede visitar, pero hay rutas para recorrerla desde el mar

San Simón

Varias empresas ofrecen excursiones por la ría de Vigo que incluyen, en algunos casos, parada en el conjunto insular. Todas las visitas deben ser autorizadas por la Xunta de forma previa.

Tags: Xunta de Galicia Red Natura Caribe Rías Baixas Turismo A Illa de Arousa
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